American Gods: el arte de contar buenas historias

0
32
Tomado del escrito de Jorge Carrión, publicado en NY Times – FilmAfinity – Edición ENCONTEXTO

La esencia de la visión de Estados Unidos que propone “American Gods”, se parece mucho a la que encontramos en “El Rey de Harlem”, de Federico García Lorca.

El protagonista de ese poema es un rey africano, que ahora trabaja como conserje en Nueva York:

“No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
a tu violencia granate sordomuda en la penumbra,
a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje”.

Sus barbas, dice Lorca en el último verso, “llegan al mar”. Un mar que comunica y enlaza a la América con África y con Europa: un mar que es un cordón umbilical.

Con ese mismo mar de mares comienza la nueva serie de Bryan Fuller y Michael Green, que adapta brillantemente la novela homónima de Neil Gaiman.

El piloto arranca con vikingos, que atraviesan las aguas salvajes, con sus propios dioses a cuestas; y, otro capítulo empieza con un barco holandés, preñado de esclavos.

Se trata de crear una genealogía estadounidense de reyes y dioses, importados de ultramar. Reyes y dioses que malviven en un mundo que ha dejado de rendirles pleitesía.

A través del viaje por carreteras secundarias de Shadow Moon, Ricky Wittle -un presidiario, que acaba de perder a su esposa- y de Mister Wednesday (el regreso, por todo lo alto, del gran Ian McShane de Deadwood) -un loco encantador con poderes oscuros-, iremos entrando en un laberinto de relatos.

Porque en American Gods -más allá de las escenas de acción (peleas de bar, masacres terroríficas y ¡hasta combates épicos!) y de sexo (ya me he acostumbrado a los coitos gimnásticos y a las orgías; pero, la verdad, no había visto nunca penes erectos en una serie de televisión); y más allá de ese humor negro y escatológico, tan propio de la generación de Gaiman (la de los jóvenes británicos que, en los ochenta, llevaron la irreverencia dionisiaca al cómic estadounidense), lo que importa es… contar buenos cuentos.

Y se cuentan. ¡Que me parta un rayo, si miento!

Con su despliegue multicolor y sus efectos especiales; sus personajes que vigilan el firmamento y agarran la luna con dos dedos; o resucitan o son el dios del Trueno o la diosa de la Primavera; o, literalmente, devoran hombres con sus vaginas; o son duendes islámicos y homosexuales… American Gods reivindica la hipnosis de quienes están reunidos alrededor de una hoguera, las miradas imantadas por esa boca que habla, encantadora verborrea.

Todas las mitologías son migrantes y promiscuas.

Pero, tal vez ninguna, en el grado hiperbólico de la estadounidense, que ha mezclado capas y capas de legados de todas las procedencias, en violenta y rica conversación.

Gaiman apuesta por esa tradición: la de los Viejos Dioses, en una concepción del inconsciente colectivo legendario que, sin duda, elabora la “inmateria” de su maestro Alan Moore. Pero, agudamente, la contrapone a la incipiente mitología capitalista y tecnológica, la de los Nuevos Dioses, que le han robado -a los antiguos-, los mecanismos de la plegaria y la adoración.

El altar del rezo ahora tiene forma de pantalla, que acumula los Likes o me gusta.

Por eso, la primera aparición de Media -el polimorfo personaje que encarna, con desparpajo, Gillian Anderson– sucede en televisores, emulando a Lucy (de I love Lucy, la primera edad de oro de la televisión) y, después, como Marilyn Monroe, las estrellas del cine que lo eclipsaron todo.

Los Nuevos Dioses han cambiado las reglas del juego. No quieren la guerra, pero… ¡son la guerra! Y toda esta primera temporada, en efecto, prepara su estallido.

Tal vez sea, de hecho, la de Gaiman, Fuller y Green, una versión de la gran guerra conceptual de nuestra época: el Storytelling contra el Big Data. La Narración contra la Información. Los Relatos contra los Datos.

Se trata de la reencarnación de un conflicto mucho más antiguo: el Mito contra el Logos; la confrontación entre la Religión contra la Ciencia; la Ficción contra la Documentación.

En el cerebro de cada ser humano, siempre han existido viejos y nuevos dioses. Absurdamente, los fanáticos se obstinan en convencernos de que el monoteísmo es posible, pero… ¡no!

American Gods retrata, al desnudo, la dualidad americana, y la continua batalla entre viejos y nuevos dioses.

Sinopsis
Sombra cumple condena, cuando su mujer y su mejor amigo acaban de morir en un accidente de coche. Es en mitad de un tormentoso vuelo, de camino al funeral, donde conoce al Señor Wednesday. Ahora, Sombra debe ejercer como guardaespaldas del Señor Wednesday, durante un peligroso viaje por los Estados Unidos: un viaje de reclutamiento ante una guerra inminente, entre los antiguos dioses mitológicos y los modernos dioses paganos de la tecnología.
Críticas
“Bryan Fuller dibuja un hermoso, sangriento e imperturbable retrato de la dualidad americana. La adaptación de Starz de la novela de Neil Gaiman, crea un rico reino visual, para una opaca batalla entre nuevos y viejos dioses.”
Ben Travers: Indiewire
“Algunos, quizás quieran un ritmo más rápido para American Gods. Pero yo me quedé absolutamente absorto. Los personajes, el concepto y una filmación, profundamente meditada, capturaron mi imaginación.”
Jeff Jensen: Entertainment Weekly
“Se trata de un drama completamente único, con un claro sentido de la identidad. Es una fantástica entrada en la lista de series, a las que no le interesan los caprichos de la pretenciosa cultura de los premios.”
Merrill Barr: Forbes
“La ansiosamente esperada y muy publicitada adaptación, es una exploración dramática y cinematográfica de la mitología y la migración, que sube el listón de la televisión de prestigio… a un escalón aún más impresionante.

No hay comentarios