Ciudades inteligentes: ¡todo un vocabulario nuevo que aprender!

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Edición ENCONTEXTO – Fuentes: DomoGeeks – CEAC – La Voz – Tecnología de Control
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Urbótica, Inmótica, Domótica…¡Cuántos términos y palabras nuevas han surgido en base a las nuevas aplicaciones tecnológica en la vida diaria! Veamos en qué consisten y… ¡a familiarizarse con ellas!

Conforme ha ido avanzando la tecnología, a velocidad impresionante, grandes conglomerados urbanos han puesto en marcha sistemas que tienden a la optimización de los recursos públicos y la mejoría de la calidad de vida de los vecinos. Así fueron surgiendo los edificios inteligentes y las ciudades inteligentes, también, como no podía ser de otra manera.

Y así, día a día, todo lo que usamos y hacemos se vuelve “inteligente”, supeditado a la aplicación tecnológica del momento que, seguramente, en poco tiempo más, resulte obsoleta, pues la investigación en ciencia y tecnología no da tregua. Seguramente a usted le ha pasado: compra un equipo de sonido, televisor o teléfono de última versión y cuando cree que aprendió a usarlo y sacarle provecho a todas las funciones que brinda…pues un nuevo modelo actualizado ya salió al mercado.

Pero, conozcamos un poco los nuevos términos que se usan:

Urbótica proviene de la palabra urbs, que significa ciudad en latín, y tica, de automática, palabra griega que significa que funciona por si sola. Empezó a utilizarse hace algunos años, cuando las palabras  domótica  e  inmótica  se quedaron cortas en su definición, ante las nuevas soluciones tecnológicas que se estaban planteando para las ciudades, en términos de automatización.

Por tanto, urbótica es el conjunto de servicios e instalaciones públicas que se encuentran automatizados en una ciudad, con el fin de mejorar la gestión energética, la seguridad, el bienestar o confort, las comunicaciones de todos los usuarios de estos servicios públicos y la calidad de vida de los ciudadanos.

En pocas palabras, se podría definir como la integración de la tecnología en el diseño inteligente de una ciudad.

La urbótica cumple un papel fundamental en las Smart Cities o ciudades inteligentes, debido a que se encarga de captar información del medio a través de cámaras y sensores; luego, procesa y analiza esa información, para tomar decisiones; posteriormente, ejecuta las acciones correspondientes, optimizando recursos y aumentando la eficiencia.

El campo de acción de la urbótica es bastante amplio. Esto se debe a que la composición tan compleja que tienen las ciudades de hoy, convierte a cada componente de ciudad en prospecto de ser automatizado o intervenido por la urbótica, con miras a llegar a transformar la ciudad en una Smart City.
En la actualidad, los principales campos de acción de la urbótica son:

  • Movilidad urbana
  • Eficiencia energética
  • Gestión de infraestructuras públicas, equipamiento urbano
  • Seguridad pública

Es muy importante dejar claro que la función de la urbótica va más allá de la automatización de servicios e instalaciones públicas: es  fundamental  que todos estos sistemas estén  integrados; es decir, que todos hablen el mismo idioma, que manejen el mismo protocolo de comunicación, para que puedan intercambiar información y, de esta manera permitir, por ejemplo, que la información que capta una cámara del sistema de seguridad pueda ser utilizada por el sistema de gestión de tráfico o por el sistema de gestión de iluminación pública, para realizar alguna acción específica.

En este mismo sentido, en una Smart City también se deben integrar la domótica y la inmótica a la  urbótica, para intercambiar información con los sistemas del consumidor final (viviendas y edificios) que, al fin y al cabo, es el actor principal de una ciudad.

Vamos por partes: ¿qué es la Domótica e Inmótica?

La domótica es un sistema capaz de automatizar una vivienda, edificio y, ¿por qué no? Una ciudad. Aporta servicios de gestión energética, seguridad, bienestar, cuyo control goza de cierta ubicación, desde dentro o lejos de la instalación.

Se puede definir como la integración de la tecnología en el diseño inteligente de un recinto cerrado. Este término es ampliamente utilizado en la actualidad, aunque a veces en forma incorrecta, ya que se usa casi siempre para indicar cualquier tipo de automatización. Poco a poco, la domótica está introduciéndose en las comunidades y esto ha dado lugar al término “edificios inteligentes”.

Mientras, la inmótica es el conjunto de tecnologías aplicadas al control y la automatización de edificios inteligentes, no destinados a vivienda, como hoteles, centros comerciales, escuelas, universidades, hospitales y todos los edificios terciarios, permitiendo una gestión eficiente del uso de la energía, además de aportar seguridad, confort y comunicación entre el usuario y el sistema.

La gestión de la energía es una condición para la regulación, supervisión, optimización y para soportar las acciones correctivas y preventivas que mejoren la eficiencia energética de los edificios.

El término inmótica surge de la unión de dos términos “inmueble” y “automatismo”; se refiere a la automatización de los edificios, a través de una serie de soluciones, que facilitan una gestión integral de los mismos. La inmótica es al inmueble, lo que la domótica es a la vivienda, pues persiguen los mismos objetivos en sus respectivas áreas de trabajo: reducir el consumo de energías y aumentar el confort, tanto en los edificios inteligentes, como de las personas que allí se encuentran. El control energético automático es imprescindible en los edificios terciarios, debido a los derroches de energías que suelen producir.

Por ejemplo, los establecimientos hoteleros utilizan una significativa cantidad de energía eléctrica y agua para suministrar servicios a sus huéspedes. La factura de estos servicios supone un alto costo para cualquier hotel y, dependiendo del tipo de establecimiento, puede suponer la segunda o la tercera partida más importante en sus cuentas. Ante esto, los edificios inteligentes abren una ventana al ahorro significativo en la gestión de los servicios de electricidad y otros. En definitiva, aplicando parámetros de eficiencia energética.

La tecnología urbótica en el control del tráfico

En el país más poblado del planeta, los problemas de tráfico en las ciudades, son una constante, sumados a la contaminación ambiental que el enorme número de vehículos y actividades industriales producen. Y esto es lógico, aunque no aceptable, pues va en desmedro de la calidad de vida de la población. Por tanto, China decidió intervenir en algunas de sus ciudades; para ello, contrató a una empresa especializada en el tema, para que mejorara la seguridad vial, el flujo circulatorio y se redujera la contaminación ambiental, a través de la urbótica.

Indra,  líder en soluciones y servicios de alto valor añadido para empresas de diversos sectores, es la empresa seleccionada para implantar, en varias ciudades chinas, su avanzada tecnología de control de tráfico urbano, incluido el parqueo.

El proyecto engloba todo el proceso: desde su diseño, desarrollo e implantación, hasta la puesta en marcha de los centros de control de tráfico en cada ciudad. Estos centros disponen, entre otros, de los siguientes sistemas de control en tiempo real y de la evolución del tráfico, lo que mejora la seguridad y reduce los atascos y el impacto medioambiental:

  • Sistemas de monitoreo inteligente de tráfico
  • Sistemas de señalización y regulación de los semáforos de la ciudad, así como control de velocidad
  • Reconocimiento automático de la matrícula
  • Vigilancia a través de circuito cerrado de televisión
  • Gestión de infracciones: facilita la labor de penalización de las mismas a la policía de tráfico
  • Sistema de información al usuario

Esta nueva tecnología permite su adaptación a las necesidades individuales de cada cliente, ya que se trata de un sistema modular. Además, Indra se encarga de abastecer, a una de las localidades, de la unidad móvil de emergencias, que contará con el equipo más avanzado de tecnología. El proyecto tiene un costo global superior a 13 millones de euros.

Indra ya ha trabajado con anterioridad en China, en proyectos tan diversos, como el control aéreo o el control de accesos ferroviarios. Además, está presente en un centenar de países.

El caso Málaga

Málaga, ciudad de 1.200.000 habitantes, con un centro histórico que recibe gran cantidad de visitantes anualmente, es un caso emblemático en España. El recorte de gastos que hoy se impone a todas las ciudades españolas está impulsando a adoptar la innovación y las tecnologías en los servicios, propias de ciudades inteligentes, para aprovechar los recursos que tienen disponibles.

Entre los sistemas que ya están en funcionamiento en la ciudad del sur de España, desde el 2013, se cuentan:

  • Estabilizadores y reductores de flujo en el alumbrado público: provocan un ahorro de entre el 21 y el 40 % en el consumo eléctrico. Cuenta, también, con luminarias que poseen su propio generador eólico y sus propios paneles solares, con objetivos de sustentabilidad y ahorro. En todos los edificios públicos se han implementado sistemas de telegestión, que desconectan todos los sistemas lumínicos y de climatización, a partir de ciertos horarios.
  • Málaga administra su red de agua: para volver eficiente su uso, dispuso la colocación de medidores digitales en cada domicilio, reemplazando a los tradicionales mecánicos, ya que los digitales permiten tener una lectura online del consumo, detectar fugas y cortar el servicio remotamente. Al usuario le permite conocer sus niveles diarios de gasto, desde cualquier dispositivo, así como cortar el suministro desde su celular.
  • Comunicación: el ayuntamiento de Málaga montó su propia red de fibra óptica, que engloba sus 104 sedes, y utiliza centrales de telefonía IP, reduciendo a cero el costo en comunicaciones entre todas sus oficinas.
  • Tránsito:  montó un centro de monitoreo que se alimenta de las imágenes de 70 cámaras y 600 sensores de tráfico, para regular unas 300 intersecciones. Esta regulación se va adaptando a la carga vehicular de cada arteria, dándole prioridad semafórica a aquellas más colapsadas, en distintos horarios del día.

Las grúas municipales funcionan con un solo operario que, previo a remover un vehículo, le toma una fotografía con un smartphone, la envía al centro de control y éste lo autoriza a proceder con la remoción.

  • Transporte: el trasporte público logró un cumplimiento horario del 95%, mediante el uso de vías selectivas, controladas por cámaras, para sancionar a los vehículos particulares, y el uso de tecnologías, para conocer la ubicación de cada unidad de transporte, tanto por parte de las autoridades, como de los usuarios. Para incentivar aún más su uso, tanto en las paradas como dentro de las unidades, ofrecen conexión Wi-Fi gratuita.

El acceso de vehículos al centro histórico se ha restringido mediante un sistema automatizado de barreras físicas que, mediante la lectura de la patente del coche, le da acceso sólo si se trata de taxis o turistas.

  • Energía: en cuanto a provisión de energía eléctrica, están llevando a cabo una prueba piloto que abarca 50.000 ciudadanos, junto a la empresa de energía (Endesa), IBM y Schneider, llamada Red Perfecta. Utilizan energías renovables, de ciclo combinado y tradicionales, lo que permite adaptar la generación a la demanda. Entre otros beneficios, posibilita conocer el consumo de los electrodomésticos, desde los smartphone.

Málaga posee su propio sistema de pagos móviles, que permite abonar cualquier producto o servicio, mediante el celular, que debe contar con un monto de dinero precargado.

  • Estacionamiento: en lugares públicos, está sensorizado y dentro de la red inteligente de la ciudad; de modo que, desde el centro de control, conocen a cada instante cuántos lugares libres hay de estacionamiento. Esta información se encuentra disponible online también para los usuarios: tanto desde su celular, como en paneles informativos. Adicionalmente, Málaga está montando su ecosistema de autos eléctricos, mediante un convenio con el gobierno japonés, Telefónica y Endesa, que consta de 250 coches y 23 puntos de recarga.

Desde su Smartphone y mediante una aplicación, el ciudadano puede informar al municipio sobre cualquier anomalía en la vía pública, tomando una fotografía. Este incidente ingresa a la base de tareas pendientes del área correspondiente y el ciudadano puede seguir la gestión.

Si bien la aplicación de tecnologías de automatización en viviendas, se identifica con el término Domótica y, cuando esta tecnología integra el control de un conjunto de unidades habitacionales, se denomina Inmótica, desde hace algo más de una década, se amplió esta terminología a los sistemas de automatización que actúan sobre ciudades, para convertirse en la Urbótica.

La tecnología es una realidad. Por tanto, procuremos estar actualizados con la terminología y los avances diarios. De otro modo, nos pasará por encima.

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