¿Cómo afectan las medidas económicas de Trump a las economías de América Latina?

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Patricia Krause, economista de COFACE para América Latina – Edición ENCONTEXTO

Los cambios políticos en Estados Unidos han provocado incertidumbre sobre las políticas comerciales que podrían ser implementadas y la vulnerabilidad de la región ante condiciones financieras más estrictas.

La mayoría de países de Centro América, a los que se suma México, son los más expuestos a las medidas proteccionistas de Estados Unidos y, obviamente, los que podrían ser más perjudicados o beneficiados, según se definan las políticas y condiciones financieras del régimen Trump.

Entre ellos, Costa Rica, El Salvador, Honduras y México son los países más vulnerables a cualquier medida sobre importaciones impuesta, eventualmente, por Estados Unidos. Esto se debe a su alto nivel de exposición comercial con este país, que está enfocado, más específicamente, en bienes manufacturados. Además de la gran exposición a Estados Unidos, el Producto Interno Bruto, PIB de esos países depende más de las exportaciones que el resto de los países en la región.

Basados en la hipótesis de que la administración de Trump se enfocará en países con quienes los Estados Unidos tienen un déficit importante, se puede concluir que la posición de México -aparentemente- es la más vulnerable de la región. Durante 2016, el superávit comercial de México con Estados Unidos, únicamente fue superado por el de China, Japón y Alemania.

Dentro de la región, sólo otros dos países analizados en este Focus, Ecuador y Colombia, reportaron superávits comerciales con Estados Unidos en 2016, por lo que -eventualmente- podrían ser objeto de análisis por parte de la administración estadounidense. Sin embargo, es poco probable que se conviertan en una prioridad para dicha administración, debido a las irregularidades y débiles contribuciones al déficit comercial total de Estados Unidos.

TLCAN en la mira

En 1994, entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), creando una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo y estableciendo la base para un crecimiento económico fuerte y mayor prosperidad para Canadá, Estados Unidos y México. El Tratado permite reducir los costos para promover el intercambio de bienes entre los tres países. Durante 15 años, el TLCAN ha demostrado cómo el libre comercio contribuye al incremento de la riqueza y la competitividad, brindando verdaderos beneficios a las familias, agricultores, trabajadores, fabricantes y consumidores.

La incertidumbre alrededor del TLCAN, amenazado con ser cancelado por Trump, podría retrasar inversiones, particularmente, reduciendo el flujo de inversión extranjera directa. Otra situación que causa preocupaciones es la amenaza de Trump de aplicar impuestos sobre las remesas que los trabajadores mexicanos en Estados Unidos mandan a su país de origen. Hasta el momento, esos recursos no han sido afectados, pero no hay garantía alguna de que no lo sean en el futuro.

De acuerdo con el Peterson Institute for International Economics, si el TLCAN concluye, el peso llegará a una devaluación de más de 25%. Los automóviles producidos en México, por lo tanto, serían más competitivos en Estados Unidos, lo que aumentaría el déficit comercial, en contraste a lo que la administración estadounidense busca lograr. 

Repercusiones monetarias

Aún si Trump cumpliera sus promesas hechas en campaña, sería poco probable que cause un aumento en las tasas de interés en América Latina, excepto por México. La inflación aumentó en América Latina en 2016. Estos aumentos llegaron en medio de condiciones climáticas poco estables, lo que ejerció presión sobre el precio de los alimentos. No obstante, esa tendencia se disipó en 2017. Como respuesta, los Bancos Centrales de Colombia, Chile, Perú y, especialmente, Brasil, redujeron el tipo de interés de referencia.

Para evaluar los posibles efectos secundarios de las medidas económicas de Trump, deben tomarse en cuenta las deudas nominales en divisas extranjeras, la evolución de las coberturas por incumplimiento crediticio (Credit Default Swap, CDS, por sus siglas en inglés) y las conductas recientes de las tasas de cambio.

Con respecto al tipo de cambio nominal, no hay país en América Latina que haya registrado depreciaciones importantes, cuando Trump ganó las elecciones presidenciales.

Una vez más, la volatilidad más evidente se reflejó en el peso mexicano. En 2016, la moneda se depreció 19% frente al dólar, pero, desde mediados de enero de 2017, ha mejorado.

Pero, más allá de las promesas hechas en campaña, son más temibles las contradicciones, amenazas y exabruptos de Trump, que mantiene en vilo a más de uno, a la espera de lo que decida, para ver la reacción regional.

NOTA DE LA DIRECCIÓN
En el caso de Ecuador y, con esto en mente, parecería ser una ventaja tener una economía dolarizada, a pesar de su apreciación temporal con respecto del euro, que afectó a los costos de producción y competitividad de los productos.
Pero, esto, con respecto a los productos de exportación a Estados Unidos y de manera relativa. En cambio, a nivel regional, no tener moneda propia nos puso en desventaja, con respecto a nuestros vecinos y competidores, Perú y Colombia, que pudieron devaluar sus monedas, lo que nos volvió un país caro para la región y nos restó competitividad comparativa en el mercado internacional, con respecto a los productos provenientes de estos dos países.

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