De preferencias arancelarias, TBIs y comercio exterior

0
91
Tomado del artículo del Dr. Juan Carlos Cassinelli – Edición ENCONTEXTO – Fuentes: Diario El Mercurio – www.pbplaw.com/tbis-ecuador/ – El Telégrafo – El Universo – Artículo “Pitahaya roja: cultivo no tradicional que promete….¡y mucho!”, Sección Agricultura, Pag. 39-40, Edición No.40

Las preferencias arancelarias con Estados Unidos representan un impacto de, aproximadamente, el 14% de los productos que exportamos hacia ese importante destino.

El presidente Trump firmó, recientemente, una “Proclama Presidencial referida a varios temas comerciales”, por recomendación de la Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos (USTR).  Entre los temas tratados estaba el SGP, que mantiene a Ecuador en este esquema.

Las negociaciones sobre este proceso se desarrollaron en diciembre y lograron que el Gobierno de Estados Unidos renovara el Sistema General de Preferencias arancelarias (SGP), en favor de las exportaciones provenientes de Ecuador, pues nuestro país cumple con los criterios de elegibilidad, de carácter económico-comercial, político y social, para acceder y beneficiarse de este sistema. 

El Congreso de EE.UU. deberá dictar una ley que permita la renovación del SGP, aunque se prevé que lo haga en las próximas semanas, con carácter retroactivo a enero de 2018, una vez terminado el periodo de vacancia legislativa.

El carácter retroactivo supone que los aranceles que se paguen hasta su efectiva renovación, serán devueltos a los operadores comerciales, como ya sucedió cuando el programa fue renovado en 2015, luego de que expirara a mediados de 2013.

Estas preferencias arancelarias renovadas serán de gran beneficio para las exportaciones ecuatorianas, que suman aproximadamente, un 40% del total de lo que exporta el país.

Por otro lado, Ecuador recibió una gran noticia: parece que el precio del cacao se recuperará significativamente y dará un respiro a las exportaciones de este producto, unos de los principales de nuestro país, junto al camarón, el café, las flores y el atún. Ecuador destina 375.000 Has. a la siembra de cacao, que producen unas 270.000 toneladas al año.

El precio de la Pepa de Oro descendió fuertemente durante el año pasado, en aproximadamente, un 50% de su precio normal. Esto se dio debido a una subida abrupta de la producción de cacao en África, principalmente, en Costa de Marfil, lo que influyó negativamente en los precios de comercialización a nivel mundial.

Sin embargo, en los últimos meses del año anterior y, sobre todo, en las últimas semanas, se ha evidenciado un decrecimiento en la producción de África, como consecuencia de las fuertes lluvias e inundaciones que la han estado afectando y que ha atraído plagas, complicando el manejo de los cultivos y su rendimiento, además de encarecer los costos de producción.

Y aunque tristemente, lo que es malo para unos, resulta beneficioso para otros, debido a esta situación, los mercados comienzan a generar una mayor demanda del cacao ecuatoriano, mundialmente conocido y apreciado por su excelente calidad.  El precio ha remontado, aproximadamente, un 20% en el último mes. Por lo tanto, esperamos que esas 270.000 ton. de cacao que produce Ecuador puedan irse vendiendo poco a poco a un mejor precio, para el bienestar de las miles y miles de familias que dependen de nuestro apreciado grano.

En otra línea de productos, también hay buenas noticias: se ha iniciado la exportación de Pitahaya hacia el mercado chino, en su mayoría, hacia Hong Kong. La fruta proviene de la región de Palora, en la provincia de Morona Santiago,  donde hasta hace poco, las mayores plantaciones estaban dedicadas al cultivo del té, de excelente calidad.  Actualmente, el cultivo de la Pitahaya ha ido ganando espacios y adeptos, pero sobre todo, mercados.

El hecho de acceder poco a poco al mercado chino y, sobretodo, a un mercado tan selecto como el de la ciudad de Hong Kong, hace que existan enormes expectativas para los productores de Pitahaya.  Pero otro mercado que emerge con fuerza para la fruta, es el estadounidense, adonde ya empezaron a enviarse pedidos en octubre del año pasado.

Y nuestros productores de Pitajaya, principalmente de la  Amazonia, están sumamente optimistas de que esas 250 hectáreas de cultivos que hoy se tiene, no solamente sirvan para abastecer a estos mercados, sino que estimulen a que otros como ellos, para que inviertan y también se incorporen para mejorar la producción y productividad de esta fruta, que empieza a ser un exportable ganador, de enormes expectativas.

TBI, negociación necesaria

Los Tratados Bilaterales de Inversión (TBIs) son acuerdos que se negocian entre dos Estados, para proteger sus inversiones, de manera recíproca. De esta forma, se busca promover la inversión extranjera en los países “receptores” que ofrecen un marco legal estable.  El problema es que a veces se firman a costa de los derechos ciudadanos y la legislación del país correspondiente. Así, las grandes empresas pueden demandar a los Estados (pero, a menudo, no a la inversa) ante tribunales internacionales, que funcionan con una gran opacidad. Y con frecuencia, se pasa por encima de políticas públicas, cuando colisionan con los intereses de las empresas. Por desgracia, hay muchos ejemplos de la efectividad de estos tratados.

En este contexto, uno de los temas que se analiza desde hace algunos meses, es la denuncia que hizo Ecuador sobre los llamados Tratados Bilaterales de Inversión (TBI). Estos tratados fueron suscritos con varios países desde hace algunos años y, de acuerdo a una resolución de la Corte Constitucional, debían ser modificados, principalmente, por incluir cláusulas relacionadas con sometimientos a tribunales de arbitraje, no autorizados por la carta Magna. 

La Asamblea Nacional ratificó la denuncia que ha hecho Ecuador de los tratados TBI suscritos con: China, Chile, Venezuela, Países Bajos, Suiza, Canadá, Argentina, EE.UU., España, Perú, Bolivia e Italia.

Pero, en una economía dolarizada, tan importante como aumentar el flujo de las exportaciones para traer divisas, es también, implementar mecanismos que permitan volver atractivas las inversiones hacia nuestro país. El objetivo será que lleguen remesas de dinero, que permitan fortalecer nuestra balanza comercial, ingresando más dólares a nuestra economía. Ésta es una realidad indiscutible.

Por tanto, es necesario formular los nuevos textos que entrarán en discusión y que deberán estar enmarcados en las disposiciones constitucionales, para que sean válidos y, por ende, aplicables.

Atendiendo una disposición emanada desde la Presidencia de la República, el doctor Juan Carlos Cassinelli, Ministro de Comercio Exterior, junto al Vice presidente Jorge Glas, mantuvo una reunión con los embajadores de los países aludidos, a fin de iniciar conversaciones sobre el contenido de los nuevos TBI a negociar. Sin embargo, por estar en época de transición y habiendo sido reelecto el señor Vice presidente, se acordó que, una vez posesionado el nuevo Gobierno, se retomarían estas conversaciones. Lastimosamente, esto no ha ocurrido aun, y tampoco se conoce una postura oficial sobre el tema.

En circunstancias en las cuales el país requiere de inversiones y, además, en el marco de posibles nuevos acuerdos comerciales, se vuelve imprescindible darle celeridad a esta negociación, por varias razones. En primer lugar, para resolver la situación en las que se encuentran los países cuyos contratos han sido denunciados; y, por otro lado, para que nuestros negociadores tengan un texto unificado, que puedan proponer a las contrapartes, cuando esta materia sea tratada.  Y que se lo haga, de ser posible, simultáneamente, a través de varios equipos técnicos de negociadores, que se formen para tal efecto.

Irritantes preocupaciones comerciales

Un proceso de negociación comercial entre dos o más países, comprende una serie de detalles que se tienen que tomar en consideración. Lo primero es identificar -adecuadamente- cuáles son las fortalezas y ventajas que se tienen al iniciar este proceso. Por otro lado, resulta imprescindible conocer qué situaciones pudieran, eventualmente, perjudicar lo que se busca establecer en materia comercial.

Los temas que pudieran obstaculizar el avance de una negociación, son conocidos en comercio exterior, como factores irritantes.

Durante el cierre de las negociaciones, previo a la firma del Acuerdo Multipartes con la Unión Europea (UE), quizás uno de los temas más relevantes que hubo que abordar, a pesar del corto tiempo que se tenía para concluir dicho proceso, era establecer qué factores irritantes existían con los países miembros de este bloque comercial. El objetivo de esta gestión era evitar que pudieran tener una incidencia negativa en cumplir con el cometido fundamental de acceder al mercado europeo, en calidad de socios comerciales.

A través de su adecuada identificación, se pudo solventar estos irritantes frente a la UE; pero son los mismos que podrían afectar futuras negociaciones con otros países, por lo que es importante tenerlos presentes:

  • Aplanamiento de salvaguardias por Balanza de Pagos
  • Impuestos a los consumos especiales
  • Eliminación de licencias obligatorias
  • Etiquetado de medicamentos genéricos
  • Reducción de tasas de patentes
  • Normativa sobre seguridad para vehículos
  • Eliminación de cupos para automóviles
  • Eliminación de cupos para celulares
  • Desmantelamiento de salvaguardias por balanzas de pago

La solución de los irritantes resueltos, en su momento, con la UE, sirvió como carta de presentación ante Estados Unidos, durante la renovación del Sistema General de Preferencias (SGP) con este país, pues eran los mismos que amenazaban con entorpecer las negociaciones.

Con ello, también se logró incluir cuatro productos más, que aún no se encontraban bajo el SGP, como: la alcachofa, el brócoli, las flores cortadas y el atún.

Los alcances logrados en la resolución de estos temas y las distintas propuestas del Ecuador, efectivamente conllevaron a que finalizaran con éxito las gestiones con la UE, y en la renovación del SGP con los Estados Unidos.  Resuelto esto, ahora deberíamos esforzarnos en establecer un diálogo directo con Estados Unidos, a fin de solventar cualquier preocupación en el corto plazo.

Lastimosamente, en los últimos meses, no sólo no se ha logrado mitigar otros problemas, sino que se han puesto sobre la mesa nuevos irritantes que perturban la relación comercial con el país norteamericano: las tasas aduaneras y el anuncio de la subida de 375 partidas arancelarias, al techo permitido por la Organización Mundial de Comercio (OMC), han disparado alertas en Estados Unidos.

Las partidas anunciadas podrían involucrar a sus productos de exportación y, a su criterio, perjudicar aún más, la relación comercial con Ecuador.

El hecho de no tener un Embajador con presencia permanente en este país durante tantos meses, incidió negativamente, pues no había un interlocutor de alto nivel que actuara frente a los organismos estadounidenses, a efectos de impulsar la renovación requerida.  Afortunadamente, esto se resolvió y se la pudo concretar a tiempo. Al final, la gestión de un Ministro de Comercio Exterior, no es una labor aislada.

Para resolver los conflictos se requiere de voluntad política e interacción de un gran sector del Gabinete, que debe coadyuvar en la búsqueda de soluciones. Luego de aquello, la visita ante las autoridades y el seguimiento respectivo por los representantes del país, a través de las embajadas, así como evaluar si efectivamente se optimizaron los “factores irritantes” resueltos, a efecto de tener una carta fuerte de negociación. Además de meditar y analizar cuidadosamente, la toma de medidas económicas, impositivas, tributarias, aduaneras y otras, a fin de tener claras las consecuencias, frente a futuras y posibles negociaciones comerciales.

Los irritantes son normales en una relación comercial; lo que no es aceptable es que, frente a su existencia, no se los aborde o resuelvan y que, además, se incorporen irritantes adicionales, que agrandan la brecha para impulsar una decisión favorable en cualquier negociación comercial.

No hay que olvidar que, al fin y al cabo, el resultado de estas negociaciones dependerá de la buena voluntad de los países con quienes se debe negociar.

No hay comentarios