Drunkorexia, mezcla de Anorexia y Alcoholismo: mal que acecha a nuestros jóvenes

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Redacción ENCONTEXTO – Fuentes: Revista Brando, Diario 20 minutos, Diario Expreso

Entre las ganas de divertirse y la exigencia de mantener un aspecto estético, aparece la Drunkorexia, para instalarse cómodamente y hacer presa de muchos adultos jóvenes.

 ¿Qué es la Drunkorexia?

Este nombre proviene de combinar la palabra Drunk, que en Inglés quiere decir Tomado, Borracho, alcoholizado o alcohólico, y del sufijo griego orexia (apetito).

El término, así formado, se refiere a un trastorno alimenticio, que mezcla la anorexia y el alcoholismo, buscando reemplazar las colorías de la comida, por las muchísimas que aportan las bebidas alcohólicas.  Y está matando a nuestros adultos jóvenes por las consecuencias que genera en el organismo de quienes lo presentan, pues éstos evitan comer para equilibrar las calorías que se consumen con la ingesta del alcohol, evitando así engordar.

Es la nueva tendencia de jóvenes adultos que se está instalando en la sociedad y que nos permite darnos cuenta que no todo se ha dicho aun en términos científicos, de salud y, sobretodo, sociales. El nuevo peligro se traduce en un entrelazar de lo que generan las enfermedades de la anorexia y el alcoholismo en el organismo del ser humano.

Origen

El trastorno aun no tiene una denominación oficial y su nombre actual es -más bien-, un término marketinero.  Tuvo su primera mención hace ya un par de años, cuando el New York Times encendió la alarma con su informe -en páginas centrales-, donde le agregaba a la bulimia y anorexia, los dos grandes males del cuerpo humano, la manorexia -cuando afecta sólo a hombres-, la ortorexia -obsesión por comer sano-, la diabulimia -los diabéticos que rechazan la insulina porque engorda-, y la mencionada drunkorexia.

La drunkorexia está compuesta por una serie de alteraciones en la alimentación diaria de los afectados, cuyo principal gestor es el abuso de alcohol. Se basa en la teoría errónea que las calorías no ingeridas por los alimentos tradicionales se compensarán con las calorías de las bebidas alcohólicas. 

Según los expertos, las etiquetas que detallan las calorías en los licores animan a las personas que siguen esta tendencia a reemplazar los alimentos por estas bebidas.  Si revisamos  el alto índice de alcoholismo en el país, veremos que el fenómeno ya ha tomado gran fuerza en Ecuador, aunque todavía no existan cifras oficiales que detallen actualmente el trastorno… que sigue creciendoen los jóvenes,cuya idea es no comer para poder seguir bebiendo. 

Me tocó ver de cerca cómo se fraguaba este trastorno en algunas señoras, entre jóvenes y de edad madura, quienes -luego de “sacarse el aire” con arduos y exigentes ejercicios físicos, clases de baile y pesas-, complementado con dietas rígidas en sus hogares, se duchaban y luego se iban a comer un cebiche, con canguil y chifles , acompañado de un refrescante “traguito”, que contenía alcohol.  Y yo pensaba: ¡Qué cosa! Cuidan las calorías de lo que comen, pero no están tomando en cuenta lo que beben.  Seguramente, ellas no lo hacían a conciencia, pues esto ocurría hace muchos años y no se hablaba ni conocía este trastorno.  

Hoy, las cosas han cambiado.  Se evita a propósito la ingesta de alimentos, para darle espacio a las calorías del alcohol.

Con regularidad, la llegada de los fines de semana, las vacaciones o las fechas festivas, hace que muchos aprovechen para salir a divertirse y consumir alcohol. Es en estos momentos en que empieza a gestarse el trastorno, porque muchos de los jóvenes, en especial las chicas, que están preocupadas por su físico y las consecuencias del exceso de alcohol en sus figuras, se plantean el dilema de dejar de beber para no engordar o que aparezca grasa en partes indeseadas.

Entonces, eligen dejar de comer para poder beber a placer, sin preocuparse de engordar, convirtiendo a la drunkorexia en un problema mucho más grave que la anorexia, ya que el consumo desmedido de alcohol provoca prácticamente un cuerpo desnutrido, dejándolo débil por la deshidratación a causa de vómitos y, desinhibido, al borde de negativas consecuencias cognitivas, conductuales y físicas.  

Mito de la drunkorexia

Para alguien que sigue esta práctica, bajar la ingesta de comida y suplir esas calorías y nutrientes no ingeridos con alcohol es la ecuación falaz, que sólo genera que la persona expulse -de manera violenta- lo que contiene en el estómago. El enfermo supone lo contrario: cree que el cuerpo se está alimentando, en vez de estar perdiendo importantes cantidades de potasio y sales que ayudan a la correcta oxigenación sanguínea, que es lo realmente lo que ocurre.

Muchos siguen -al pie de la letra- las tablas de drunkorexia que se están dispersando por la internet, donde Un gramo de alcohol aporta 7 kilocalorías; por lo tanto, una lata de cerveza supone alimentar al cuerpo con ciento diez calorías, un vaso de vino con ochenta calorías y un trago con bebida blanca, con doscientas calorías, supuestamente supliendo así las calorías diarias necesarias para el cuerpo.

La teoría de la drunkorexia trabaja con la premisa que el gramo de alcohol provee al cuerpo de casi tantas calorías como la grasa y casi el doble que los hidratos de carbono y las proteínas: alimentos estrictamente necesarios para el correcto funcionamiento del organismo.

Los profesionales destacan que, entre los efectos que presenta esta enfermedad en el organismo, el hígado femenino sufre más por el alcohol, aunque ingiera menos cantidad y durante un tiempo más corto que el hombre. Así, bebiendo la misma cantidad que un varón, la sangre de una mujer absorbe entre un 30% y un 50% más. Además, el corazón femenino también es más vulnerable, ya que con un 60% menos de alcohol pueden sufrir la misma cardiopatía. Y recordemos que, por lo general, el infarto en una mujer es mortal, mientras que el hombre puede resistir más de uno.

Expertos del Instituto de Obesidad de Estados Unidos alertan de los riesgos de la drunkorexia, que crece entre los más jóvenes, creyendo que las calorías no ingeridas por los alimentos tradicionales se compensarán con las calorías de las bebidas alcohólicas, sin darse cuenta que la combinación de hambre y alcohol es letal, provocando náuseas, vómitos y desmayos; además de riesgos cardíacos e, incluso, la muerte.

Bajo sospecha

La drunkorexia, al contrario que otros trastornos alimenticios es menos evidente, ya que quien la padece, vive manteniéndose -al principio- en un promedio de diez kilos por debajo de su peso saludable. Lo más probable es que se esconda para beber grandes cantidades de alcohol, volviéndolo difícil de detectar.

Se debe prestar atención a detalles de otros cambios en el joven, como la vestimenta -en su mayoría- holgada; tos pronunciada e hinchazón del rostro, ocasionada por recurrentes vómitos y deterioro físico en poco tiempo. La piel también se ve afectada, se nota desmejorada, mancillada.

Quien sufre este trastorno muestra un carácter agresivo y poco afable con la familia y el entorno cercano. Evita realizar comidas en familia, además de necesitar el consumo de alcohol para relajarse, divertirse.

Cómo evitarla

Las únicas medidas de prevención que existen es que desde las edades más tempranas de la adolescencia, los padres tengan una buena comunicación con sus hijos en general; pero, sobre todo, alertar y hablar sobre los efectos y el peligro del consumo de alcohol. Muchas veces se cree que se debe proteger a los más jóvenes, evitando hablar de temas como éstos, pero los adolescentes se inician cada vez más jóvenes en el consumo de licores.

En casos en los que los padres observen conductas poco frecuentes y raras en sus hijos, deberán buscar ayuda profesional especializada, buscando la  intervención de un psicólogo -para tratar la adicción, los problemas asociados y la pauta errónea adquirida-; un nutricionista, para restaurar el equilibrio nutricional perdido y un médico de cabecera, para el seguimiento de su condición.

Recuerde que, en la mayoría de casos, las consecuencias de la enfermedad pueden ser irreparables. Los efectos más peligrosos son: el deterioro de las neuronas, pérdida constante de la conciencia o distorsión de la realidad, y el aislamiento social.

Aunque parte del ser humano tiende a la destrucción, nunca deja de sorprender las nuevas modalidades de daños que se provoca así mismo. Ahora es la combinación de dos enfermedades que hacen del cuerpo humano su laboratorio vivo en peligro.

Para tener en cuenta…
ANOREXIA: enfermedad nerviosa que se manifiesta por la pérdida del apetito, generalmente acompañada de vómitos provocados y adelgazamiento extremo, que suele darse en personas jóvenes, por un afán desmedido de adelgazar.

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