El Internet y el trabajo escolar: ¿cuándo son compatibles o sólo excusa para hacer trampa?

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Compilación y edición ENCONTEXTO – Fuente: La mamá online – E How en español –  BBC Mundo

¿Es posible que el Internet y el uso de teléfonos celulares y teléfonos inteligentes anime a los jóvenes a hacer trampas en su trabajo escolar? Sí, afirma un nuevo estudio realizado por el Benenson Strategy Group comisionado por Common Sense Media.

Los niños y jóvenes en edad escolar e, incluso, los alumnos de la facultad, pueden sentir -en un momento u otro- ganas de hacer trampa en una prueba o en alguna tarea. Para el estudiante puede parecer una solución fácil, pero si llegaran a atraparlo, las repercusiones podrían ser graves.

No todos los alumnos que fueron descubiertos haciendo trampa son personas deshonestas o niños malos. Incluso algunos alumnos muy inteligentes pueden verse tentados de hacer trampa, debido al estrés, a la presión que en ocasiones ejercen los padres, sobre ls calificaciones y notas, o problemas en sus vidas personales. Por este motivo, cada caso de trampa debe ser analizado de manera particular por la institución pertinente, antes de aplicar un castigo. A menos que se trate de un delito mayor, como robar exámenes y redistribuirlos a otros alumnos para obtener ganancias, o ser reincidente,  el alumno que es descubierto haciendo trampa es probable que reciba una segunda oportunidad por parte de la escuela o universidad.

Una encuesta en línea a 1,013 estudiantes en los años escolares, produjo algunos resultados sorprendentes. Más de la mitad (52%) de los jóvenes admitió haber usado alguna forma de hacer trampas que involucraban al Internet: probablemente, copiando textos de sitios web y entregándolos como trabajos propios. Más de la tercera parte de los jóvenes con teléfonos celulares (35%) admitieron haber hecho trampa con ellos, por lo menos una vez, incluyendo el enviar textos a los amigos para conseguir las respuestas o buscando en Internet durante los exámenes.

En lo tocante a copiar textos (38%), los que hicieron trampa por Internet también descargaron documentos o reportes y los entregaron como si fueran trabajo hecho por ellos (21%) o, buscaron en Internet, para descubrir soluciones ya publicadas, al libro de texto en el que estaban trabajando (32%).  Ha habido algunos casos de alumnos que han hecho esto para elaborar y presentar sus tesis de grado para convertirse en profesionales.  (Aquí surge la duda de cómo será su desempeño profesional: ¿también hará trampa, será confiable? ¿Y las consecuencias de esto en áreas como la medicina, por ejemplo?)

Hoy hay sitios como El rincón de los Vagos, que apoyan estas prácticas, con soluciones fáciles y rápidas, en  las que caen muchos estudiantes.  Y eso, sin considerar el uso ilegal y abuso de trabajos protegidos por principio de propiedad intelectual.

Además de enviar mensajes a los amigos (25%) y de la búsqueda en Internet (20%), quienes hicieron trampa con los teléfonos celulares también guardaron en ellos la información para verla durante los exámenes (26%) y tomaron fotos de una prueba o examen, para mandarlas a sus amigos (23%). Cuando se les preguntó si habían visto u oído de otros alumnos de sus escuelas que hubieran hecho trampas con sus teléfonos celulares, el 65% respondió afirmativamente.

No parecía haber diferencias significativas en la frecuencia de hacer trampas entre estudiantes de las escuelas privadas o las públicas, ni entre estudiantes excelentes y los que no lo eran.

En lo que concierne a los padres, hubo una clara discrepancia entre lo que contemplaban como el comportamiento de otros estudiantes en conjunto y ­ lo que creían que hacían sus propios hijos. Más el 75% de los padres afirmó estar consciente de que el hacer trampas por Internet y los teléfonos celulares se daba en las escuelas a las que iban sus hijos, pero solamente el 7% y el 3%, respectivamente, creía que su hijo estaba involucrado.

De manera interesante, aunque la mitad de los estudiantes entrevistados dijeron que sabían que el usar los teléfonos celulares durante los exámenes era una forma grave de hacer trampas, ese número aumentó cuando se trató de copiar textos de los sitios web (58%) o descargar reportes y entregarlos como trabajo propio (64%). Lo que se reduce a un simple ¡Copy and Paste!  Y la investigación…¿dónde quedó?

Es evidente que la todo­poderosa Internet y la posesión de aparatos que proporcionan su acceso 24 horas, 7 días a la semana, han presentado oportunidades para tomar el camino más corto, que son demasiado atractivas para que las pueda resistir el joven promedio.

El país que apaga internet para evitar trampas en los exámenes escolares

De acuerdo con datos de DYN Research, una compañía que monitorea Internet en todo el mundo, Irak bloqueó por tres horas el acceso a toda la red.  Los días y las horas escogidos no fueron casuales: coincidían con los días en que los niños de sexto de primaria debían presentar una prueba para pasar al siguiente nivel.

“Es cierto, la práctica ha estado teniendo lugar por dos o tres años“, le dice a BBC Mundo, Ahmed Maher, corresponsal en Bagdad del servicio árabe de la BBC. “El problema es que los exámenes se imprimen a esa hora y son enviados a las escuelas. En años pasados, algunos empleados tomaron fotos y las filtraron en internet a primera hora del día del examen“, explica. Así que no es porque los estudiantes usen computadoras para presentar los exámenes: “obviamente no hay wifi en las escuelas estatales“. 

Eso, en el caso de Irak, que mencionamos.  Pero, en caso de países como Ecuador, que ha llevado la educación con alta tecnología a los sectores más desfavorecidos de la población, habrá que tener un cuidado especial para que no se convierta ésta en una excusa para hacer trampas, en desmedro de su propia formación.

La medida, que se toma como una precaución, es bien vista por muchas familias. Sin embargo, algunos grupos de derechos humanos manifestaron preocupación. “Debido a la situación de seguridad en Irak, se trata de una medida extrema“, le dijo Deji Olukotun, portavoz de la ONG dedicada a los derechos de las personas a internet y en internet Access Now, a The Atlantic. “Lo vemos como algo realmente desproporcionado“. ¿Será?

En una declaración de la misma naturaleza emitida el año pasado, la organización le pedía al gobierno que explorara “métodos alternativos para administrar exámenes que no vulneren el derecho de todos los iraquíes a buscar, recibir y distribuir información”.  “Creemos que la decisión de apagar internet, sea por razones de seguridad o por exámenes, impacta negativamente los derechos humanos en la región”.

Los padres y maestros deben asegurarse de que los alumnos estén al tanto de las consecuencias de hacer trampa. Los alumnos deben aprender de pequeños que, moralmente, hacer trampa está mal. Deben tener en cuenta que si los descubren, recibirán castigos importantes, tanto de parte de la institución educativa, como de los padres. Algunas universidades les piden a los alumnos de primer año que firmen un “contrato de honor” en el que el alumno promete no hacer trampa en sus tareas o exámenes. Así, si el alumno es descubierto haciendo trampa, accede a que la universidad lo castigue según su criterio. Un profesor puede evitar que los alumnos se copien, caminando por el salón durante el examen, retirar los celulares y cualquier otro dispositivo electrónico, al momento de las pruebas, o usar los diversos programas de internet, para detectar el plagio de trabajos y ensayos.

La pelea es dura.  Cada día la tecnología avanza más con aparatos electrónicos más sofisticados y pequeños, fáciles de ocultar.  En fin, siempre deberá prevalecer la ética y la moral en el ejercicio de las actividades de los alumnos, y eso se inculca en el hogar.  Por ello, el papel de los padres es imprescindible en estos controles, pues los estudios revelan la brecha que existe entre la percepción y la realidad en lo que concierne a los padres y cómo ven el uso que sus hijos hacen de la tecnología.

Es un tema de educación e de inculcar principios y valores desde el hogar.  Los padres juegan un rol fundamental, los profesores también, en cuanto a la verificación de los trabajos.  Y el alumno, al tomar conciencia de que el daño, el perjuicio y la venguenza, sólo serán para él, hoy y en su vida futura.

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