El muro de Berlín: viviendo entre dos mundos

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Redacción y Edición ENCONTEXTO – Fuentes: disfrutaberlin – Wikipedia – Foto por Roland Arhelger/CC 4.0 International

La construcción del Muro de Berlín y, especialmente su caída, han formado parte de los momentos más importantes de la historia del siglo XX. Este muro dividió Berlín en dos partes durante 28 años, separando a familias y amigos.

Antecedentes

Al finalizar la II Guerra Mundial, tras la división de Alemania, Berlín también quedó dividida en cuatro sectores de ocupación: soviético, estadounidense, francés e inglés. Las malas relaciones entre los comunistas y los aliados fueron creciendo, hasta llegar al punto en que surgieron dos monedas, dos ideales políticos y, finalmente, dos Alemanias.

En 1949, los tres sectores occidentales -estadounidense, francés y británico- pasaron a llamarse República Federal Alemana (RFA) y el sector oriental -soviético- se convirtió en la República Democrática Alemana (RDA).

Berlín quedó así dividida y se crearon 81 puntos de paso entre las dos zonas de la ciudad.

La construcción del muro

La maltrecha economía soviética y la floreciente Berlín occidental hicieron que, hasta el año 1961, casi 3 millones de personas dejaran atrás la Alemania Oriental, para adentrarse en el capitalismo. La RDA comenzó a darse cuenta de la pérdida de población que sufría, especialmente de altos perfiles y, la noche del 12 de agosto de 1961, decidió levantar un muro provisional y cerrar 69 puntos de control, dejando abiertos sólo 12.

A la mañana siguiente, se había colocado una alambrada provisional de 155 kilómetros, que separaba las dos partes de Berlín. Los medios de transporte se vieron interrumpidos y ninguno podía cruzar de una parte a otra.

Durante los días siguientes, comenzó la construcción de un muro de ladrillo y las personas -cuyas casas estaban en la línea de construcción-, fueron desalojadas. Con el paso de los años, hubo muchos intentos de escape, algunos con éxito, de forma que el muro fue ampliándose, hasta límites insospechados, para aumentar su seguridad. El Muro de Berlín acabó por convertirse en una pared de hormigón, de entre 3,5 y 4 metros de altura, con un interior formado por cables de acero, para aumentar su resistencia. En la parte superior colocaron una superficie semiesférica para que nadie pudiera agarrarse a ella.

Acompañando al muro, se creó la llamada “franja de la muerte”, formada por un foso, una alambrada, una carretera por la que circulaban constantemente vehículos militares, sistemas de alarma, armas automáticas, torres de vigilancia y patrullas acompañadas por perros, las 24 horas del día.

Tratar de escapar era similar a jugar a la ruleta rusa con el depósito cargado de balas. Aun así, fueron muchos los que lo intentaron. En 1975, 43 kilómetros del muro estaban acompañados de las medidas de seguridad de la franja de la muerte, y el resto estaba protegido por vallas.

La caída del muro de Berlín

Entre 1961 y 1989, más de 5.000 personas trataron de cruzar el muro y más de 3.000 fueron detenidas. Alrededor de 100 personas murieron en el intento, la última de ellas el 5 de febrero de 1989.

En el Museo del Muro de Checkpoint Charlie, se narran las historias más curiosas de cómo la gente consiguió cruzar el muro.

La caída del muro vino motivada por la apertura de fronteras entre Austria y Hungría, en mayo de 1989, ya que cada vez más alemanes viajaban a Hungría en las distintas embajadas de la República Federal Alemana. Este hecho, motivó enormes manifestaciones

La apertura del muro, conocida en Alemania con el nombre de die Wende (El cambio), fue consecuencia de las exigencias de libertad de circulación en la ex RDA y las evasiones constantes para pedir asilo en las embajadas de capitales de países del Pacto de Praga y Varsovia y por la frontera entre Hungría y Austria, que impuso menos restricciones desde el 23 de agosto. En septiembre, más de 13 000 alemanes orientales emigraron hacia Hungría. Poco después, comenzaron manifestaciones masivas en Alexanderplatz, contra del gobierno de la Alemania Oriental.

El líder de la RDA, Erich Honecker, renunció el 18 de octubre de 1989, siendo reemplazado días más tarde por Egon Krenz.

El 6 de noviembre, se hizo público el proyecto de una nueva legislación para viajar, que recibió duras críticas, y el gobierno checoslovaco protestó, por vías diplomáticas, por el aumento de la emigración desde la RDA a través de Checoslovaquia. El Partido Socialista Unificado de Alemania, SED, decidió, el 7 de noviembre, regular los viajes al exterior, facilitándolos. El 9 de noviembre se promulgó un plan que permitía obtener pases para viajes de visita. Se elaboró un modelo en el Consejo de Ministros, que se decidió ese mismo día antes de las 18:00 y que debía ser publicado y difundido en forma de circular a las 4:00 del día siguiente, por las agencias de noticias, aunque hubo una objeción al procedimiento por parte del Ministerio de Justicia. En paralelo, el modelo del Ministerio fue estudiado y aprobado en el Comité Central.

El miembro del Politburó del SED Günter Schabowski anunció en una conferencia de prensa, retransmitida en directo por la televisión de Alemania Oriental, que todas las restricciones habían sido retiradas. El 9 de noviembre de 1989, el gobierno de la RDA afirmó que el paso hacia el oeste estaría permitido.

Ese mismo día, miles de personas se agolparon en los puntos de control para poder cruzar al otro lado y nadie pudo detenerlos; los guardias fronterizos no se atrevieron a disparar, de forma que se produjo un éxodo masivo. Al día siguiente, se abrieron las primeras brechas en el muro y… comenzó la cuenta atrás para el final de sus días. El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989. Una vez liberados, familias y amigos pudieron volver a verse después de 28 años de separación forzosa.

Gracias a los anuncios de las radios y televisiones de la RFA y Berlín Oeste, bajo el título «¡El Muro está abierto!», muchos miles de berlineses del Este se presentaron en los puestos de control y exigieron pasar al otro lado. Ni las tropas de control de fronteras ni los funcionarios del ministerio, encargados de regularlas, estaban informados. Sin una orden, bajo la presión de la gente, el punto de control de Bornholmer Straße se abrió a las 23:00, seguido de otros puntos de paso, tanto en Berlín como en la frontera con la RFA. Muchos telespectadores se pusieron en camino.

A pesar de todo, la verdadera avalancha tuvo lugar a la mañana siguiente. Muchos durmieron toda la noche para asistir a la apertura de la frontera el 10 de noviembre.

Los ciudadanos de la RDA fueron recibidos con entusiasmo por la población del Oeste. La mayoría de los bares cercanos al muro daban cerveza gratis y los desconocidos se abrazaban entre sí. En la euforia de esa noche, muchos occidentales escalaron el muro. Cuando se conoció la noticia de la apertura, se interrumpió la sesión vespertina del Bundestag en Bonn y los diputados entonaron en forma espontánea el Himno de Alemania.

La parte más importante del muro, que se ha mantenido en pie, se encuentra en la zona conocida como East Side Gallery. Allí se pueden recorrer 1,3 kilómetros del muro, decorado con impresionantes pinturas, que reflejan multitud de acontecimientos relacionados con el muro.

En la exposición, denominada, Topografía del Terror, situada junto a Checkpoint Charlie, también se pueden encontrar importantes restos del muro.

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