Entre el atún y el camarón: fuentes de ingresos para el país

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Dr. Juan Carlos Cassinelli – Edición ENCONTEXTO – Fuente: El Mercurio – ProEcuador

La importancia de fortalecer nuestras exportaciones no petroleras aumenta; sobre todo, con productos tan altamente competitivos, por su calidad reconocida y por los convenios firmados con tanto esfuerzo.

Una de las estadísticas más alentadora en el Ecuador, en relación con sus exportaciones, es –definitivamente– aquella que tiene relación con la actividad camaronera. Sus cifras se justifican por sí solas, si tomamos en cuenta que, en los 10 últimos años, la evolución de las exportaciones del sector hacia al mundo, marcan un crecimiento promedio del 15,40%. Este crecimiento ha representado para el país, una cantidad significativa de divisas, por lo que es importante señalar cómo se desglosa el crecimiento de esas exportaciones.

El gran auge y crecimiento del sector camaronero se da por la penetración de nuestro producto en el mercado asiático, que hoy representa el 56% de las exportaciones de este sector, lo que significa una enorme dependencia de un destino que cada vez demanda más camarón ecuatoriano.

Cabe recalcar que, al hablar de mercado asiático, no necesariamente figura China como principal destino de exportación. Hoy en día, Vietnam es el mayor importador de camarón ecuatoriano.

Asimismo, el acuerdo comercial con la Unión Europea, UE, permite destacar que, de enero a julio de este año, el incremento de las exportaciones hacia países europeos ha sido de -aproximadamente- un 65%, cifra sumamente alentadora. Sabemos que, actualmente, las ventas del camarón hacia la UE, llegan principalmente, a apenas 7 países, en los cuales está concentrado el 43% de las exportaciones de camarón ecuatoriano. Sin embargo, con el objetivo de diversificar mercados, la enorme inversión canalizada para aumentar la producción y la productividad del crustáceo, debe ir apoyada de una política articulada desde el sector público y, por supuesto, también del privado.

Otro punto a analizar, es el esfuerzo que se está realizando para lograr la exportación de camarón hacia Brasil, lo que significaría un aumento de exportaciones, con un potencial total de 250 millones de libras y que, a corto plazo, podría representar de $25 a 40 millones.

Dado este panorama, lo ideal sería que, a través de distintos mecanismos, como la utilización de nuestra oficina de promoción de exportaciones, PROECUADOR, entre otros: se busque que, con el beneficio arancelario de nuestro ingreso a la UE, podamos lograr ubicar cada vez más camarónen más países miembros. De esta forma, la diversificación sustenta adecuadamente el crecimiento que está teniendo esta actividad y que genera grandes divisas para el país.

El no seguir en la línea de la diversificación hace que concentremos todos los esfuerzos en uno o dos productos, y eso es, justamente, lo que debemos evitar.

Vigo 2017, una declaración que nos genera una alerta.

Incentivar la producción del Ecuador implica, también, la generación de miles de plazas de trabajo. Y existen varios sectores que deben recibir ese impulso. Uno que, definitivamente, es muy relevante para el país y del cual, sin lugar a dudas, depende mucho el impulso económico de la provincia de Manabí, es el atunero.

Dentro del mismo, quiero hacer un planteamiento de lo que se presentó en la VIII Conferencia Mundial del Atún, desarrollada en Vigo, España, entre el 11 y 12 de septiembre del presente año. La industria atunera mundial concluyó con una declaración, cuyo contenido se vuelve rector de la actividad para los próximos años.

En primer lugar, se señala que la industria Atunera debe observar las tendencias del futuro y no descuidar los posibles modelos de negocio, aplicando las nuevas tecnologías. Esta parte de la declaración impone a nuestro país una alerta, en el sentido de que se vuelve fundamental optimizar los procesos de industrialización del atún. No es desconocido que solamente con un manejo eficiente y desarrollado del producto, podremos ser competitivos en el futuro.

Por otra parte, expresamente se evidencia que el mercado de la Unión Europea, UE, es el principal mercado mundial para los productos del mar, entre ellos, las conservas de atún. Los países de la comunidad europea o terceros países proveedores de atún, deben ser regulados, garantizando que exista una competencia leal.

Es necesario que se verifique, en todo momento, que exista un control adecuado y que, al igual que lo hace Ecuador, se garantice una trazabilidad en la pesca y en la industrialización, permitiendo cumplir responsabilidades sociales, laborales y medio ambientales de calidad y seguridad alimentaria.

Al enfocar esto, se vuelve un objetivo fundamental para nuestra industria, el obtener -a la brevedad posible-, nuestra marca sectorial “Atún del Ecuador”.

Nuestra producción cumple con altos estándares. Conforme a la declaración, se vuelve indispensable identificar adecuadamente la procedencia de este producto, obtenido por la pesca. Además, identificar el tema de la seguridad alimentaria, para un desarrollo sustentable de la actividad, de tal forma que, a través de distintos mecanismos adoptados y cumplidos por todos, se permita alcanzarla, a través del cuidado del recurso y su producción.

Pero, seguramente, lo que más debe alertarnos de la declaración Vigo, es un párrafo donde expresamente se señala que “…el mercado comunitario de las conservas de atún, está inmerso en los últimos años, en un claro proceso de liberación comercial, en base a las políticas comunitarias”. Me preocuparía que “esa liberación comercial en base a las políticas comunitarias” tuviera que ver -en algún momento-, con otorgar contingentes o cupos al lomo de atún, que permitan a la Industria Atunera Comunitaria (UE) proveerse de un recurso, afectando el comercio legítimo con sus socios comerciales, como lo es -en este caso-, el Ecuador.

Si esto se diera, entonces, en lo que guarda relación con este producto, el Acuerdo Comercial, no nos concedería el beneficio que esperábamos. Las ventajas provenientes del Acuerdo Comercial con la UE se perderían, al no poder acceder al mercado de esta región, no por los aranceles, pues éstos ya no existen; sino por contingentes para los lomos de atún que, al otorgarse a la industria Atunera comunitaria, mermaría peligrosamente las adquisiciones de atún al Ecuador.

Esto debe llamar la atención de nuestras autoridades y de nuestros representantes comerciales, tanto en Ecuador, como en Ginebra y Bruselas, para que estén atentos a esta posibilidad.

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