Evaluación del gobierno de Rafael Correa: el país que deja el presidente

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Foto por Cancillería del Ecuador/CC 2.0
Redacción y Edición ENCONTEXTO – Fuente: Tariq Ali, escritor y analista anglo-pakistaní, editor revista New Left Review, Londres – Leonardo Boix, corresponsal en Londres – Expreso – El Telégrafo – El Mercurio – El Universo – La Hora

La década de gobierno de Rafael Correa revolucionó a Ecuador, para convertirlo en ejemplo en el mundo, por las transformaciones de su economía y sector financiero que ahora están al servicio de la población, especialmente de los más necesitados.

“El Ecuador que deja el Presidente, es un ejemplo para el mundo”, señala Tariq Ali, y destaca el manejo económico y la inversión social del Gobierno. A su criterio, el Gobierno de Correa “llevó a una década de desarrollo económico, político y social, para garantizar que Ecuador siga siendo una República Bolivariana, un camino optado hace años, desde una nueva constitución y reformas”.

“Hubo una caída en los índices de desempleo en Ecuador, que se redujo al 4,1% para finales de 2016, el récord más bajo en 22 años. Los niveles de pobreza cayeron en el 27% desde 2006 y el gasto público en educación se duplicó”, explica. Destaca el aumento del gasto para la salud, que implicó que el acceso a las prestaciones sanitarias dejara de ser prioridad para aquellos con dinero. Otros gastos sociales incluyeron el subsidio para créditos de vivienda.

Ali, que es autor de siete novelas y editor de la revista New Left Review, agrega: “La gente creía que la única forma de avanzar era con el neoliberalismo, a través de una economía ortodoxa preocupada por el gasto público. Pero ese gasto fue crucial para sacar de la pobreza a un gran sector de la población, especialmente, a los más pobres”.

“Esto es un avance; fue un proceso lento, pero importante”, subraya el pensador, que ha escrito libros sobre historia, movimientos sociales y política mundial, como El centro extremo: una advertencia” (2015), y Los piratas del Caribe: Ejes de la esperanza (2006). Según Ali, los pagos de intereses a la deuda pública de Ecuador son menos del 1% del Producto Interno Bruto (PIB), índices más bajos que en muchos países europeos. “Y la deuda pública en relación con el PIB es sólo del 25%. Incluso periódicos, como The Economist o The Wall Street Journal, a quienes no les importan mucho las políticas del Gobierno de Correa, admitieron que Ecuador manejó bien y de forma efectiva su economía, aunque lo atribuyen a otros factores”, agregó.

Estas lecciones no fueron aprendidas en Sudamérica, ni en muchas partes de Europa y Norteamérica. Pero Ecuador fue un ejemplo guía para el mundo, acerca de qué podía hacerse al respecto”, considera el escritor. “Ahora la gente ve el tema de la igualdad, no sólo en términos de partes iguales para todos, sino de las mismas facilidades y oportunidades. Quieren acceder a los mismos beneficios: a medicinas, a la salud y a la educación. Porque no tienen dinero para pagar todo eso”, sostiene Ali. En ese sentido, considera que, durante los últimos diez años, el Gobierno de Correa “tuvo que hacer muchas reformas y reestructurar el sistema financiero”.

Explica que Correa impulsó la más amplia reforma, comparada con cualquier otro país, en el siglo XXI. En una época en que el neoliberalismo dice que los Bancos Centrales deben ser independientes del Gobierno y del Estado, pero no de otros bancos y de personas con enormes sumas de dinero, como oligarcas y dueños de fondos de inversión, “hizo algo increíble”.

“Su Gobierno tomó control del Banco Central y lo forzó a traer al país $ 2.000 millones de reservas que tenía en el extranjero. Esto sirvió para dar créditos, para facilitar proyectos de infraestructura, de agricultura, para dar paso a inversiones nacionales”, señala Ali.

El manejo económico que realizó, tanto en la época de bonanza petrolera, como cuando ésta escaseó, por la caída de los precios del barril, sumado al impacto del devastador terremoto del año pasado, que requirió destinar fondos importantes a la atención de los damnificados y la reconstrucción posterior, permitió al país sobrevivir la tormenta y mantener indicadores económicos, reconocidos como excelentes y sorprendentes, por el mismo Alejandro Werner, del Fondo Monetario Internacional, FMI, ampliamente cuestionado por el ex mandatario, quien manifestó: “Que el presidente Correa no comparta las políticas del FMI, no implica que dejemos de reconocer su excelente gestión económica en su presidencia”.

Mientras, Werner, quien es director del Departamento del Ministerio Occidental del FMI, resaltaba que los resultados de la economía ecuatoriana los había sorprendido totalmente, al haber tenido un “crecimiento mayor al que habían anticipado”, en el 2017.

Con estos antecedentes, el escritor, quien en 2009 y junto con Mark Weisbrot escribió el guión para el documental de Oliver Stone, South of the Border, considera que “no fue la suerte” el factor del éxito en Ecuador, sino un manejo acertado y responsable de la economía ecuatoriana, por parte del ex presidente, Rafael Correa. 

La situación actual

El 1 de noviembre, en cumplimiento del mandato constitucional, el presidente de la República, Lenin Moreno Garcés, quien habla de un manejo nefasto de la economía por parte de su antecesor y de un endeudamiento excesivo del anterior gobierno, que no “dejó la mesa puesta”, como asegura el ex presidente Correa, remitió a la Asamblea Nacional la Proforma del Presupuesto General del Estado, para el ejercicio fiscal 2018, que asciende a USD 34.853 millones, lo que representa un nivel de gasto menor en 5,3 %, del alcanzado en el Presupuesto aprobado para 2017. Los ingresos para alcanzar las metas, se componen, según su origen, de: tributarios ($ 18.325 millones), no tributarios ($ 6.539 millones) y financieros ($ 9.988 millones).

En la Proforma se ha cubierto, de acuerdo a la ley, las asignaciones correspondientes a salud y educación, y se ha priorizado los recursos que se destinarán para el cumplimiento de objetivos sociales, entre los que se encuentran los programas del Plan Toda una Vida, que aún no ha arrancado.

Se ha realizado un esfuerzo muy importante de reducción de gastos, en el marco del Decreto de Austeridad y de las políticas del Gobierno Nacional de optimización del uso de recursos públicos por lo que, junto a las definiciones establecidas en el programa económico, han permitido avanzar con la reducción progresiva del déficit fiscal, que para 2018 se estima que alcanzará el 3,9 % del PIB.

De esta manera, los requerimientos de financiamiento serán sustancialmente menores a los de 2017, con lo que el Ejecutivo sostiene que se avanza en la dirección correcta hacia una sostenibilidad fiscal de largo plazo.

Para la elaboración de esta Proforma, en la que han participado también el Ministerio de Economía y Finanzas, SENPLADES y el Banco Central del Ecuador, con el aporte de todas las instituciones del Gobierno Central, se han utilizado las siguientes previsiones macroeconómicas para 2018:

  • Crecimiento real del PIB de 2,04%
  • Inflación promedio anual de 1,38%
  • PIB nominal de USD 104.021 millones
  • Precio del barril de petróleo de USD 41,92

Para 2018 se proyecta una producción de petróleo por el orden de 196,49 millones de barriles, con un precio estimado de exportación de $ 41,92 por barril, con lo cual se obtendría un aporte de $ 1.835 millones para el Presupuesto General del Estado. Al momento, el petróleo WTI ha operado a 57,72 dólares el barril, equivalente a 15,8 dólares más, que lo presupuestado originalmente. Las estimaciones indican que ese será el promedio del precio por barril en futuro inmediato.

Además, la Asamblea aprobó la Programación Cuatrianual 2018-2021 y el límite de endeudamiento. Para esto se tomó como base el informe de la Comisión de Régimen Económico, presidido por Pabel Muñoz, que incluyó 12 recomendaciones relacionadas con el Plan Nacional de Erradicación de la Violencia, el cierre de brechas territoriales, la asignación de recursos para las universidades, programación del pago de haberes por incentivo a la jubilación de servidores públicos, entre otros.

El informe comprende el Plan Nacional de Desarrollo. Aquí se expone la base conceptual que regirá la planificación durante los próximos cuatro años; la perspectiva macroeconómica que determina los principales supuestos económicos, sobre los que se construye el Presupuesto General del Estado, que evalúa -de manera general- la composición de ingresos y egresos de la proforma, verifica el cumplimiento de la regla fiscal, así como el financiamiento en el que se identifican las fuentes del endeudamiento.

Además, prevé el límite de endeudamiento, donde se verifica la sostenibilidad de la deuda pública y el cumplimiento de su límite legal dentro de la programación cuatrianual; hace un análisis por grupo de ingresos, que evalúa las diferentes fuentes de ingreso; análisis de gastos, que describe la asignación de recursos en función de objetivos de política pública; establece el gasto por función del Estado; determina preasignaciones dispuestas en la Constitución y la ley; subsidios; Plan Anual de Inversiones, que identifica los principales proyectos de inversión para 2018; asignaciones sectoriales; programación plurianual de mediano plazo de las finanzas públicas, etc.

En la práctica, el indicador de deuda consolidada respecto al Producto Interno Bruto (PIB), a septiembre de 2017, se ubica en 28,8%. Las previsiones macroeconómicas estiman escenarios de endeudamiento que no superan el 40% hasta 2021.

La principal inversión está dirigida al área social, con un monto de 12.833 millones, de los cuales, se destinarán 5.773 millones de dólares la educación, que muchos consideran insuficiente y resta posibilidades de mejoramiento de la calidad de la educación, infraestructura, investigación, etc. Otros sectores sociales que están incluidos en la proforma aprobada en la Asamblea Nacional, son: salud, bienestar social, cultura, desarrollo urbano y vivienda.

En contraste con lo manifestado por Tariq Ali, los funcionarios del actual gobierno, junto a los sectores de oposición, han cuestionado tanto el manejo económico de la anterior administración, que resultará prácticamente imposible esperar que la ciudadanía no esté pendiente de la implementación y cumplimiento del Plan Nacional de Desarrollo y la aplicación del presupuesto, tal como ha sido propuesto, junto a las medidas de austeridad y reducción del endeudamiento o la renegociación de las deudas, así como de los indicadores económicos propios y de las instituciones externas, como referentes de si se han alcanzado o no los objetivos propuestos y realizar el análisis comparativo correspondiente con la anterior administración.

“Fue la buena gobernabilidad y el hecho de que Rafael Correa es un economista que sabía cómo funcionaba el sistema y cómo podía ser utilizado, incluso en un mundo capitalista”. Tariq Ali

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