Hospital Gineco-Obstétrico Enrique C. Sotomayor: cuna de muchos guayaquileños

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Edición ENCONTEXTO – Fuente: Junta de Beneficencia de Guayaquil – Diario Expreso

Desde insignes personajes de la vida pública hasta el más humilde de los guayaquileños: son 1’634.601 bebés que han nacido en este centro hospitalario, a lo largo de sus casi 69 años de vida.

Es la Maternidad Enrique C. Sotomayor, perteneciente a la Junta de Beneficencia de Guayaquil. El número de nacimientos atendidos en esta prestigiosa y tradicional institución, creada el 14 de septiembre de 1948, ha sido rigurosamente registrado a lo largo del tiempo, en el departamento de estadísticas de esta casa de salud.

Originalmente era parte del antiguo hospital “Alejandro Mann”,que ocupaba toda una cuadra, en el sector comprendido entre las calles 6 de Marzo, Juan Pío Montúfar, Pedro Pablo Gómez y Ayacucho,  dando el servicio de maternidad, junto con la atención de los niños, de manera integral.  El hospital quedó, entonces, como centro de atención exclusiva de niños, mientras que la Maternidad creció no sólo en infraestructura, sino en su capacidad para atender casos de alta complejidad. 

Con el paso del tiempo y los avances de la medicina, a partir de 1980, la Maternidad se convirtió en Hospital Gineco-Obstétrico, de referencia nacional, para atender los problemas de salud de la mujer, en las diferentes especialidades y etapas de su vida reproductiva.

Cuando la maternidad abrió sus puertas al público, la ciudad contaba con una población de 300.000 habitantes.  Sin embargo, su construcción fue pensada con una proyección de crecimiento a 50 años.  Hoy, Guayaquil cuenta con 2’000.000 más de habitantes que en esa época, con mayoría femenina; por ende, la demanda de atención y servicios para ellas,también creció.  Y, ya transformado en Hospital Gineco-Obstétrico Enrique C. Sotomayor, el centro de salud estaba equipado para dar la mejor atención médica a las pacientes que acudían, desde programas de prevención, que han beneficiado tanto a la madre como al hijo, hasta la atención, tratamiento y  curación de los males que las aquejan.

A lo largo del tiempo, el interior del hospital sufrió cambios y transformaciones, en función de la demanda y los requerimientos del excelente equipos de profesionales y galenos que integraban el personal médico de la institución y que también han sido grandes docentes, bajo cuya tutela se han formado nuevas generaciones de especialistas en gineco-obstetricia; así como de la implementación de nuevos servicios y modernos equipos, demandado por ellos, para complementar la atención brindada.

Después de 68 años de funcionamiento, el Hospital Gineco-Obstétrico “Enrique C. Sotomayor”, cumplió y superó las expectativas de expansión y atención, y la antigua y original infraestructura ya no permitió continuar creciendo al mismo ritmo que las exigencias y necesidades de la población, por lo que fue necesario buscar otras alternativas.

Esto se convirtió en un gran reto para la Junta de Beneficencia de Guayaquil y una prioridad a la que se prestó toda la atención que exigía, para que se convirtiera en una realidad. Así surgió la propuesta de construcción del Hospital de la Mujer. 

Esta importante obra contó con el irrestricto apoyo del Gobierno Nacional y un aporte económico para la construcción del pabellón de Consulta Externa del hospital;  la Fundación Teletón por la Vida también contribuyó a la obra.  La diferencia fue financiada por la Junta de Beneficencia de Guayaquil, por medio de autogestión, tocando puertas, con su mística de servicio al más necesitado.  Así mismo,  la Paulson Family Foundation, presidida por John Paulson, americano hijo de padre ecuatoriano, donó 22 millones de dólares, con los que contribuyó al presupuesto de la obra, cifrado en 60 millones, incluida la adquisición de equipos de última tecnología.

Cinco años después de iniciado el proyecto, abría las puertas una moderna instalación, concebida como un hospital “de la mujer” y “para la mujer”, con capacidad para aumentar no sólo el área de servicios  gineco-obstétricos, sino de otras especialidades y subespecialidades relacionadas al género femenino, a cargo de extraordinarios  galenos, enfermedades y personal administrativo, que comparten la misión y visión del nuevo centro hospitalario,  al que bautizaron como “Alfredo G. Paulson”,  en honor al padre de su principal benefactor,John A. Paulson, que se enlaza por un paso peatonal  al nuevo Hospital de Niños “Roberto Gilbert Elizalde”, cual cordón umbilical, con la misma visión con el que funcionó tan bien y por tanto tiempo, el Alejandro Mann con su maternidad. Ambos centros forman el Complejo Hospitalario más grande de Latinoamérica en su especialidad, ubicado en la ciudadela La Atarazana, cuya capacidad supera las mil camas, que estarán al servicio de la atención de la salud integral de la mujer ecuatoriana, del neonato y del niño.

Cuenta con una amplia, moderna e innovadora infraestructura y gama de servicios, con el más alto estándar de confort y tecnología, que permita atender a la mujer y realizar todo tipo de diagnósticos precisos por imágenes; capacidad para atender un promedio de 12 mil pacientes por mes,  con total profesionalismo, afecto, calidad, calidez y seguridad que siempre ha brindado la Junta de Beneficencia a los usuarios de sus múltiples servicios hospitalarios.

Si bien el personal de galenos, enfermeras y administrativos sintieron la nostalgia por el cambio, sabían también que escribirán nuevas historias de vida y alegría, atendiendo con toda su capacidad humana, científica y tecnológica, a la madre y a su hijo. 

El hospital gineco-obstétrico se cambió de barrio, pero no de mística ni compromiso con la salud de la población. 

DATOS DE IMPORTANCIA SOBRE EL HOSPITAL GINECO-OBSTÉTRICO “ENRIQUE C. SOTOMAYOR”.
  • Un hecho que trascendió a nivel internacional, fue el primer parto multifetal de sixtillizos en Ecuador, hecho registrado en 1993, marcando su capacidad de atención médica y técnica.
  • Conscientes de los riesgos que rondan a los hijos de madres portadoras del VIH/SIDA, en el 2006 crearon el Programa de Control Vertical, en convenio con el Ministerio de Salud Pública, para monitorear a las mujeres embarazadas, detectar a las que fueran portadoras del temible virus, hacerle el diagnóstico correcto, aplicar el tratamiento correspondiente durante el embarazo tanto a la madre como a los niños expuestos a la trasmisión, así como la toma de decisiones en cuanto a forma de parto, alimentación con fórmula y seguimiento a la evolución del bebé, hasta los 18 meses de edad.  El programa ha sido sumamente exitoso, registrándose un 97,2% de niños, hijos de madres con VIH, que hoy se encuentran sanos.
  • Otro caso de enorme relevancia médica y único, fue el suscitado en el 2011: una paciente que no tenía la válvula tricúspide, a causa de una endocarditis bacteriana, logró tener un parto seguro y alumbró sin complicaciones a una niña, gracias al control que el equipo médico del hospital realizó durante todo el embarazo.
  • Dado el alto índice de cesáreas y madres adolescentes, se implementó el Programa de Sicoprofilaxis en el año 2012, para impulsar el parto natural y enseñar a las madres el cuidado de ellas y de sus bebés, antes, durante y después del embarazo.  Se logró incrementar a un 93% el parto natural entre las madres del programa.
  • El Presidente de la República, economista Rafael Correa Delgado y sus hermanos, nacieron en este hospital.

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