John F. Kennedy: ¿sabremos, finalmente, la verdad?

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Redacción y Edición ENCONTEXTO – Fuente: artículo escrito por Peter Baker y Scott Shane – Wikipedia – Resumenhistoria – BBC

Las personas de una generación anterior a la mía, vieron -con total estupefacción-, en vivo y en directo, cómo asesinaban, ante miles de personas, al presidente de los Estados Unidos. Muchos hemos esperado años para conocer, realmente, qué ocurrió.

Han pasado 54 años desde ese fatídico viernes 22 de noviembre de 1963 cortara trágica y violentamente, la vida de uno de los presidentes más queridos de la historia estadounidense: John F. Kennedy, trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Fue al paso de su caravana, en la ciudad de Dallas, Texas, cuando al medio día, fue mortalmente herido por disparos, mientras circulaba, acompañado de su esposa, en el coche presidencial en la Plaza Dealey. Se convertía, así, en el cuarto presidente de EE. UU. que moría asesinado, como ocurrió con Abraham Lincoln, James Abram Garfield y William McKinley; y el octavo que moría en ejercicio de sus funciones.

Fue el primer asesinato de un presidente estadounidense en la era incipiente de la televisión, lo que inició una ola de luto mundial por un joven y carismático líder y también generó una industria de escepticismo y cuestionamientos sobre la versión oficial de los hechos. Ha dado lugar a una interminable cadena de libros, reportes, conferencias, artículos, sitios web, documentales y películas de Hollywood. Su vida no estuvo exenta de escándalos, de los cuales, quizá el más conocido, haya sido su romance con la actriz Marylin Monroe.

Tres investigaciones oficiales concluyeron que Lee Harvey Oswald, un empleado del almacén Texas School Book Depository, en la Plaza Dealey, cargó un fusil Carcano M91/38 de 6,5 milímetros y, desde un sexto piso, descargó tres disparos contra la limusina en la que viajaba el presidente, hiriéndolo mortalmente. Kennedy moriría poco después, tras el impacto de dos balas, una de las cuales le atravesó la cabeza.

Oswald fue capturado apenas 8 minutos después del atentado, pero no pudo ser enjuiciado. Una de las teorías concluyó que Oswald actuó solo y otra sugirió que actuó, al menos, con otra persona más. ¿l siempre negó haberle disparado y matado al presidente. Dos días después de su captura y dos días antes de que declarara ante un juez, Jack Ruby, un gánster de Dallas, le disparó, cuando iba a ser trasladado a otra comisaría y lo mató. ¿Por qué lo quisieron callar? ¿Quién estuvo detrás del asesinato y cuáles fueron las razones para ello? ¿Querían encubrir al verdadero autor intelectual del mismo? Son algunas de las muchas preguntas que surgieron sobre este hecho. Pero poco más se supo sobre los detalles del asesinato. Las conclusiones publicadas por la Comisión Warren, encargada de investigar el caso, lejos de traer certezas, destaparon nuevas sospechas…hasta el día de hoy.

Un ciudadano, de nombre Abraham Zapruder, que filmaba la comitiva presidencial, logró captar nítidamente en su película, el momento en que Kennedy es alcanzado por dos de los tres disparos. Esta película es parte del material de prueba que la Comisión Warren utilizó en su investigación del asesinato. 

El asesinato todavía está sujeto a especulaciones, siendo origen de un gran número de teorías conspirativas, que no han sido aclaradas de manera contundente. De ahí la enorme expectativa que se generó a partir del anuncio del presidente Donald Trump, de desclasificar los documentos recopilados a lo largo de la investigación.

Pero lo cierto es que, de los 2800 documentos que, finalmente, se desclasificaron, ya se conoce algo. Una solicitud de varios medios de Estados Unidos el pasado año, amparada en las leyes de libertad de prensa y de acceso a la información, obligó al Archivo Nacional, celoso protector de esos folios, a revelar el índice de los textos clasificados. El documento dio más alas al misterio en torno a la muerte de Kennedy, por revelar algunos detalles desconocidos hasta ese momento. A pesar de esto, el presidente Trump cedió ante la presión de la CIA y el FBI para mantener clasificados miles de documentos adicionales, a los cuales todavía les faltan seis meses más de revisión. Serán develados el próximo 26 de abril.

Aunque incompletos, los documentos fueron una búsqueda del tesoro para investigadores, historiadores y para quienes se dedican a divulgar teorías de conspiración, que han pasado medio siglo buscando pistas, para descubrir qué pasó realmente en Dallas ese fatídico día de 1963. Los archivos incluyen afirmaciones falsamente esperanzadoras sobre gánsters y cubanos y espías, la sospecha del Kremlin de que Lyndon B. Johnson -el vicepresidente que ocupó la presidencia tras la muerte de Kennedy- estuvo detrás del asesinato y el temor de las autoridades de que el público no aceptaría la versión oficial de los hechos.

Había imágenes borrosas de fotos de vigilancia de la CIA de principios de la década de los sesenta, un registro de visitantes de diciembre de 1963, incluido un oficial de la CIA, al rancho de Johnson, en Texas; y reportes de que Lee Harvey Oswald obtuvo municiones a través de un grupo paramilitar de derecha.

Algunos de los documentos transmiten algo del drama y el caos de los días posteriores al asesinato del presidente.

También consta entre los documentos develados, un memorándum, aparentemente, dictado por J. Edgar Hoover, el director del FBI en ese entonces, el 24 de noviembre de 1963, poco después de que Jack Ruby asesinara con un arma de fuego a Oswald, cuando era trasladado del cuartel de la policía a una cárcel local, en el que indica de forma concisa la muerte de Oswald y narra los acontecimientos del día. Hoover calificó el asesinato de Oswald como “imperdonable”, especialmente después de “nuestras advertencias al Departamento de Policía de Dallas” y la alerta sobre los vínculos con la mafia de Jack Ruby, que pronto generarían una industria de investigación y especulación. También estaba preocupado de que al revelarse que Oswald contactó a la Embajada de Cuba en Ciudad de México y envió una carta a la Embajada de la Unión Soviética en Washington, pudiera “complicar nuestras relaciones exteriores”.

Las conclusiones de la Comisión Warren nunca han satisfecho a los que dudan, y las encuestas han indicado constantemente que los estadounidenses todavía creen que alguien que no fue Oswald, debió haber estado involucrado.

Si bien la Comisión Warren concluyó que Oswald actuó en soledad, el Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre Asesinatos dijo, en un reporte de 1979, que Kennedy “fue probablemente asesinado, como resultado de una conspiración”, pero no identificó quiénes pudieron ser esos conspiradores. Eliminó como sospechosos, a los gobiernos soviético y cubano, a los cubanos organizados que se oponían a Fidel Castro, a la mafia, el FBI, la CIA y el Servicio Secreto, aunque dijo que no podía excluir que individuos miembros de esos grupos, pudieran haber estado involucrados.

Como ocurrió en el pasado, el plazo dado por Trump a la CIA y el FBI, invariablemente conducirá a sospechas de que el gobierno todavía mantiene ocultos secretos de gran importancia sobre el caso, a pesar de que funcionarios del gobierno de Trump dijeron que no hay encubrimiento, sino sólo la intención de evitar poner en riesgo la seguridad nacional, el cumplimiento de la ley o los métodos de inteligencia para obtener información, pues incluiría nombres de activos de la CIA, así como oficiales actuales y retirados de la CIA, además de métodos y alianzas específicos de inteligencia, que permanecen vigentes para proteger a Estados Unidos.

La desclasificación de los documentos fue impulsada luego de que el cineasta Oliver Stone produjera JFK, su película conspiracionista de 1991, que despertó un renovado interés; el congreso aprobó la Ley de Registros John F. Kennedy, que fue promulgada por el presidente George Bush, el 26 de octubre de 1992, que disponía que todos los registros del asesinato debían ser desclasificados -a más tardar- 25 años después de esa fecha, es decir, el 27 de octubre del 2017, a menos que el presidente de ese momento autorizara a que se mantuvieran la confidencialidad… por razones de seguridad nacional.

Desde entonces, Archivos Nacionales y Administración de Documentos de Estados Unidos ha dado a conocer el 88 por ciento de esos documentos de manera íntegra y un 11 por ciento con partes censuradas. Sólo el uno por ciento había sido mantenido completamente clasificado.

Los documentos cubren un gran espectro: muchos no están directamente relacionados con el asesinato; otros, agregan contexto. Uno relata la reacción de la Unión Soviética al magnicidio: algunos en Moscú asumieron que era un “golpe de Estado” de parte de la “extrema derecha”, por el cual culparían a la Unión Soviética. Un informante, cuyo nombre no fue registrado, dijo a los espías estadounidenses, que la KGB -el órgano de espionaje de la entonces Unión Soviética- tenía pruebas de que “el presidente Johnson fue responsable del asesinato”.

Los documentos recién desclasificados no pondrán punto final al debate o la especulación y, algunos, hasta podrían atizar las dudas, pues el secretismo abrió camino al misterio. Y, de ahí, fue un paso a las teorías de la conspiración.

ALGUNOS DATOS A TENER EN CUENTA
  • La estadía de Oswald en la Unión Soviética
– Poco antes de cumplir 20 años, en 1959, con el dinero ahorrado antes de abandonar la Marina, se embarcó a la Unión Soviética.
– Había aprendido ruso por sí mismo.
– Desde que pisó suelo soviético, averiguó cómo podía hacer para obtener la nacionalidad de ese país.
– Se presentó a la embajada de Estados Unidos, para explicar que deseaba renunciar a su ciudadanía.
– En la Unión Soviética, se casó con Marina Prusakova, joven de 19 años, con la que luego regresó a Estados Unidos.
Lo que pasó en la Unión Soviética es todavía una interrogante. ¿Fue el final de su proceso de “radicalización”? ¿Se gestó allí la idea del asesinato de Kennedy?
  • La visita a la embajada de la Unión Soviética y de Cuba, en México
– Oswald a la Ciudad de México, dos meses antes del asesinato de Kennedy
– Tomó un bus en Houston hacia la frontera sur. Comentó a pasajeros que planeaba viajar a Cuba.
– Al llegar a la Ciudad de México, solicitó visa de tránsito en la embajada de Cuba y explicó a los funcionarios que su destino final era la Unión Soviética.
Hay evidencias de que Oswald se reunió durante ese viaje con agentes de la inteligencia soviética y cubana. Lo que se habló allí, quizá nunca se sepa.
– Muchos creen que el viaje a México revela ciertas claves importantes para lo que pasaría después.
– ¿Se decidió allí el asesinato? Es una de las respuestas que sería interesante conocer” según muchos.
– Aparentemente, tanto la CIA como el FBI tuvieron conocimiento de su visita a las embajadas y sus encuentros con el personal de inteligencia de cada una.
– Si estaba bajo el foco de las dos agencias… ¿por qué ninguna actuó?
Investigadores creen que detrás de este punto se encuentra una de las principales razones por las que las agencias de inteligencia se opusieron, durante más de 50 años, a la desclasificación de los documentos. Y aunque muchos piensan que los documentos no ofrecerán información que cambie lo que se sabe hasta hoy del asesinato, sí creen que podrían ser relevantes para entender el mal trabajo de las agencias en este caso.
Pero ¿por qué Estados Unidos se negó por tanto tiempo a hacer públicos los archivos de la investigación?
Básicamente, porque puede revelar la incompetencia de las principales agencias de investigación de Estados Unidos, en ese momento“, considera Maney, académico y estudioso del caso, que descarta una posible implicación de la CIA o el FBI en el asesinato, como han sugerido algunas teorías, y cree que la principal responsabilidad de esas agencias fue su “mal trabajo”. “Probablemente, el asesinato pudo haberse evitado, pues había datos que llevaban a pensar que eso podía ocurrir. Y, sencillamente, no le prestaron atención. Quizás no por complicidad, sino por procedimientos equivocados“, explica.
Maney también cree que podría haber una conexión entre los intentos de la CIA de asesinar a Castro y el asesinato de Kennedy. “Oswald sabía de esos intentos y pudo haberse sentido motivado para asesinar a Kennedy en represalia, pues era defensor del comunismo”, afirma.

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