Jorge Saade y su violín: Ecuador al más puro virtuosismo

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Redacción y edición ENCONTEXTO – Fuente: lavozhispanany – Wikipedia – douglasdreher  – ecuadortimes – El Comercio – agendaculturel

 Impresionó en su recital. La audiencia del Weill del Carnegie Hall de Nueva York, lo aplaudió de pie. 

Era el consagrado solista Jorge Saade-Scaff, quien hacía vibrar su violín.  Lo acompañaba un joven y prometedor concertista de piano, Juan Carlos Escudero. Para la audiencia, fue una gratísima sorpresa constatar que este dúo ecuatoriano se sale de lo común, pues son dos conocedores profundos de sus respectivos instrumentos.

Ya conocíamos a Jorge por exitosas presentaciones como solista, en varios conciertos en Estados Unidos. Juan Carlos Escudero tuvo su primer concierto en New York, con la Orquesta Sinfónica Panamericana, dirigida por José Ghisso, en el 2010, y ya impresionó como un joven intérprete con mucha garra, de una sensibilidad interpretativa muy marcada. De reciente investidura como solista, pero gran promesa como concertista de piano a nivel mundial, Juan Carlos ganó uno de los tan ambicionados premios ACE.

El concierto ofrecido por estos músicos guayaquileños fue muy variado.  Incluyó piezas de Mozart y de Edward Grieg, entre otros. Ambos sienten pasión por la música, pues se requiere gran conocimiento, por parte violinista, y poder de concentración del pianista, para seguir al violín, sin sofocarlo con los impromptus del piano, mientras muestra su calidad de solista, en aquellos escasos momentos en los cuales el piano obtiene protagonismo.

Escudero tuvo un momento crucial interpretando al romántico Franz Liszt, en una pieza no muy conocida, su Fantasía sobre un tema de Wagner S., Rienzi. La fortaleza y limpieza con que este solista maneja su instrumento, siguen creciendo en él, mostrando una espontaneidad típica de un avezado concertista.

Un aporte digno de mencionarse es la interpretación, que hiciera Saade, del tema Houtaf Khoury, Sonata Poeme, hecha con maestría y con las sutilezas propias de este tipo de música libanesa, arrancando esas mágicas insinuaciones, tanto al violín como el piano, que nunca faltan en las partituras típicas de ciertas regiones. La audiencia comenzó a suspirar, cuando el programa se fue tornando más sudamericano.

Más que un concierto, fue una cátedra, pues las explicaciones de Saade sobre cada tema que se interpretó, ilustraron al público sobre éstos, permitiéndoles disfrutar más de la música.

La fantasía para violín y piano, del ecuatoriano Claudio Alzaga, abrió este pequeño cielo. El ambiente se hizo más íntimo, al escuchar el pasillo en La Menor de Gerardo Guevara. Los juegos de violín, en perfecto contrapunto con el piano, se hicieron sentir, logrando que el entusiasmo del público fuera “in crecendo” al escuchar la obra de Corsino Durán Carrión, Vilcabamba, para culminar con la audiencia, ya embriagada, al escuchar Pasional, de Enrique Espín Yépez, donde -tanto el violín como el piano- acarician los compases del pasillo ecuatoriano, con ese sabor exquisito que le imprimen estos músicos.

Saade añadió, espontáneamente al programa, un tema del autor cubano, Guido López Gavilán, titulado “En mi menor, mi menor conga”, en el cual el violín hace malabarismo, para duplicar la labor del ritmo caribeño, ayudado con el piano, que no cesa de imponerse en estos casos, debido a su calidad de instrumento de percusión, que Juan Carlos Escudero supo traernos.

El Weill Recital Hall fue un lugar muy apropiado para mostrar las bondades interpretativas de ambos músicos. La sonoridad de los instrumentos fue genuina, en la intimidad del local, y logró la proximidad con los intérpretes; el cuidado técnico ayudó a que estos dos virtuosos se dedicaran de lleno a brindarnos su arte, con soltura y displicencia.

Jorge Saade y Juan Carlos Escudero, ofrecieron -con creces- una calidad interpretativa digna de las salas de concierto más exquisitas, un privilegio que nos permite pensar en otros recitales a futuro.

Conozcamos a Jorge Saade

Es de origen libanés. Tuvo sus primeros acercamientos con el violín a los seis años, cuando recibía clases particulares en su hogar, para luego graduarse con “Medalla de Oro”, como bachiller en música en el Conservatorio Nacional de Música “Antonio Neumane” y, posteriormente, como concertista de violín. Estudió con beca y se graduó “Cum Laude” en la Universidad de Miami, en la escuela Frost, como Licenciado en Música, con especialización en interpretación musical. Hizo varios cursos en Europa y fue el primer latinoamericano aceptado en el Instituto Mozarteum, de Salzburgo, Austria, donde estudió con el virtuoso violinista Ruggiero Ricci. También asistió al conservatorio de Trento, en Italia y luego recibió una beca para realizar una Maestría en Música, con especialización en música latinoamericana, en la Universidad Católica de América, en Washington D.C., donde estudió con el violinista y pedagogo Robert Gerle.

Durante su carrera, Jorge Saade ha recibido numerosos premios y condecoraciones, incluyendo las “Llaves de la Ciudad de Miami”, que le han sido presentadas por el Comisionado del Condado de Dade. En el año 2000, fue condecorado por el presidente de la Asamblea Nacional de Ecuador, con el “Premio al Mérito Cultural del Congreso”.

En Houston, Jorge Saade, considerado el mejor violinista del Ecuador y uno de los mejores de Latinoamérica, y el mejor pianista de México, Mauricio Nader, realizaron una presentación musical titulada “Sonidos de Líbano: Concierto Cultural Mexicano – Ecuatoriano”: dos maestros, ofreciendo un concierto con música de Ecuador, México y Líbano, y obras de Massenet, Mozart, Guraieb, Aranda, Khoury, Aízaga, Guevara, Espín Yépez, entre otros, organizado por el presidente de la Asociación de Estudiantes Libaneses, Habib Chamoun Farah, orientado a “promover la hermosa cultura e historia libanesa, y mostrar al mundo que Líbano no es solamente un país, sino una misión.

Saade y Nader se conocieron a través de la Internet, y desarrollaron una gran amistad. Pero era la primera vez que se veían personalmente y que tocaban juntos. El concierto estuvo dedicado al maestro Thomas D. Moore, ya fallecido, mentor del violinista ecuatoriano.

Tiene más de 45 años como violinista; su vida gira en torno a la música y su carrera le ha dado la oportunidad de recorrer el mundo.

Los 40 los celebró como uno de los años más intensos que ha tenido; pasó más de cuatro meses fuera del país, brindando conciertos en: París; Italia: Génova, Milán y Roma; Tokio, Beijing, Tianjin, Korea; en el festival internacional en Latinoamérica. En Honduras, con la orquesta sinfónica nacional; en El Salvador, con la orquesta sinfónica nacional; en Paraguay. En Perú dio varios recitales en Arequipa y Lima; y dos conciertos con la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, con la Sinfónica de Cuenca y la Nacional. Fue para él, un año bastante intenso, pero también de grandes satisfacciones.

Saade se sintió entusiasmado cuando lo llamaron para colaborar como Director de Cultura, a pesar del sacrificio que este cargo representaría, pues tendría que bajar el ritmo de sus viajes, haciendo equilibrio para no descuidar su carrera musical de toda la vida.

A pesar de que la Dirección de Cultura es un cargo político, Saade afirma que no quiere hacer política con la cultura. “Yo creo que con la cultura no se debe hacer política; con la cultura se debe hacer política cultural, que es muy diferente”, agrega.

Antes, la cultura era un apéndice del Ministerio de Educación, con una Subsecretaría en Quito.  El Banco Central cubría el vacío, con las direcciones culturales que mantenía en Quito, Cuenca y Guayaquil. “Con la creación del Ministerio de Cultura, en el gobierno del Economista Rafael Correa, se le dio a la cultura el lugar que se merece”, comentó Saade.

Según él, la diversidad que existe en el Ecuador es precisamente lo que lo unifica; opina que el elemento cultural que nos identifica a todos los ecuatorianos, es el pasillo, porque “hablamos diferente, vestimos diferente, tenemos diferentes tradiciones, pero no hay un ecuatoriano que no vibre con un pasillo”.

Cree que hay que cambiar la percepción que las personas tienen sobre los museos, pues éstos deben ser espacios vivos y no simplemente edificios que alojen valiosas colecciones, con exposiciones de artes plásticas o piezas precolombinas. Deben tener actividad constante, paralela a las exhibiciones, que den vida y atraigan al público.  “Se debe trabajar con las direcciones provinciales de educación, las universidades, los operadores turísticos y la dirección de turismo, para que los museos sean la parada obligatoria de todos los turistas que visitan la ciudad: convertirlos en íconos”, dice Saade. “Que los ecuatorianos conozcan su identidad cultural y su patrimonio, el tesoro y el acento cultural que tenemos”.

Entre los cargos que el afamado violinista ha ocupado en su vida, está el de representante del Ecuador en la OEA, donde -por cinco años consecutivos-, le tocó organizar la semana cultural del Ecuador, llevando exhibiciones de pinturas, conciertos y conferencias.  Además, ocupó el cargo de Canciller en Washington.

Saade también fue Presidente de la Junta Directiva de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil (OSG), con la mira puesta en un proyecto de formación de públicos, uno de los mayores retos de la entidad. El músico guayaquileño ha estado vinculado por años a esta institución, desde la que impulsó muchos conciertos de la orquesta, a lo largo y ancho del país.

Una conversación personal

Mi madre solía tocar el piano y amaba la música clásica; se dio cuenta de que cada vez que la tocaba, me sentaba y escuchaba. Esto se convirtió en una práctica diaria. Comencé a amar el sonido del violín y un día mi madre me encontró con una pequeña guitarra de juguete en mi hombro izquierdo y una varita de madera en mi mano derecha, tratando de tocar el violín para que mis padres decidieran buscar un maestro que me enseñara. Soy el primer y único músico profesional en mi familia.

¿El Líbano es importante en tu vida?

El Líbano no sólo es importante en mi vida: es parte de mi vida. Me siento tan libanés como ecuatoriano. Mi padre, Jean Manzur Saade, nació en Cheptin-Batroun y llegó a Ecuador cuando tenía 23 años. Ha sido Cónsul Honorario del Líbano, en Guayaquil, Ecuador, durante casi 30 años. Mi madre, Suad George Scaff, nació en Ecuador de padres libaneses; su familia es de Zahle. Visité Líbano varias veces. Mi esposa Gina, mis hijas y yo amamos Líbano y nos fascina su cultura.

Sabe mucho de los compositores libaneses de música clásica?

He estado vinculado con la música libanesa durante muchos años. Interpreté a varios compositores libaneses y también hice el estreno mundial de varios conciertos para violín de su autoría. Interpreté música de Boghos Gelalian, George Baz, Houtaf Khoury y Abdallah El Masri, entre otros, y conocí a muchos de ellos y Abdallah es muy buen amigo; lo conocí durante el estreno mundial de su Concierto para Violín con la Orquesta Filarmónica de Qatar, en Doha en 2012 y también interpreté el concierto con la Orquesta Sinfónica de Guayaquil en Ecuador.

Houtaf, a quien considero mi hermano, escribió su primer Concierto para Violín dedicado a mí y actué en el estreno mundial con la Orquesta Sinfónica Nacional de El Salvador. He realizado su concierto con la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, la Orquesta Sinfónica de Cuenca, la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú y la Orquesta Filarmónica de Bogotá. También ha escrito un segundo Concierto para Violín, que aún tengo para estrenar.

Soy muy buen amigo del flautista Wisam Boustany, y del compositor, cantante y virtuoso de oud, Marcel Khalife, quien también escribió un Concierto para Violín dedicado a mí.  Quisiera traerlo a Ecuador, para tocar con la Orquesta Sinfónica de Guayaquil y para asistir al estreno de su Concierto para violín.

Espero, algún día, tocar con la Orquesta Sinfónica Nacional Libanesa. 

Hoy es uno de los violinistas más destacados de América Latina, y ha paseado su música por escenarios de Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, Rusia, Suecia, México, Brasil, Estados Unidos y hasta el Vaticano. Primer violinista ecuatoriano que ha ofrecido conciertos en el afamado teatro Carnegie Hall de Nueva York; y primer músico nacional que ha actuado en el auditorio Coolidge, de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

Este guayaquileño, además de haber ocupado altos cargos en instituciones culturales internacionales, ha merecido numerosos premios, y condecoraciones: al Mérito Cultural del Congreso Nacional; la Orden Nacional al Mérito en grados de Comendador y Gran Oficial de la Presidencia de la República.

El 18 de marzo, el violinista ecuatoriano recibió el premio ACE 2018 de Conciertos, por su actuación en el Carnegie Hall de Nueva York.

Virtuosismo ecuatoriano, orgullo para todos quienes amamos la música clásica.

Durante los últimos 45 años tocando el violín, ha realizado:
  • Cientos de conciertos en 43 países de América, Europa, Asia, Medio Oriente, África y Oceanía.
  • Ha actuado con más de 45 orquestas
  • Actuó en el Carnegie Hall de Nueva York, el Royal Festival Hall en Londres, el Sidney Opera House en Australia, el Assembly Hall en Beirut, el Cairo Opera House, el Teatro Colón en Buenos Aires, el National Theatre for the Performing Artes en Beijing, China, el Kennedy Center en Washington DC, entre otros
  • Ha tocado con la Orquesta Sinfónica del Norte de Virginia, en Washington DC; la Orquesta Sinfónica de El Cairo, en Egipto y recitales en Beijing-China, Doha-Qatar, Kuala Lumpur-Malasia, Melbourne-Australia, Ciudad de México-México y Ankara- Turquía; la Vac Symphony Orchestra en Budapest, la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, la de Cuenca y la Loja Symphony Orchestra, en Ecuador y la Orquesta Sinfónica de Minsk, en Bielorrusia.
  • Recitales en Ottawa, Montreal y Toronto en Canadá, Kuala Lumpur-Malasia, Buenos Aires-Argentina. Y en la Exposición Universal de Milán, con el guitarrista ecuatoriano Julio Almeida.

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