“La lectura se mueve”: un proyecto digno de replicar

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Foto por Turrienta/Licencia de Documentación Libre de GNU
Edición ENCONTEXTO – Fuente: bogota.gov – ecomovilidad – bibliomóviles

Promover la lectura dentro del sistema de transporte público de la ciudad es uno de los objetivos de este proyecto, digno de aplauso y análisis, ante la pérdida -cada vez mayor- de esta hermosa costumbre de leer…y aprender leyendo.

Esta propuesta es ya una realidad en Bogotá y la promueve el alcalde en funciones, Enrique Peñalosa. “Promover la cultura hace parte de la estrategia pedagógica que utilizamos para fomentar el sentido de pertenencia, el buen uso y la apropiación del transporte público por parte de la ciudadanía”, señaló Alexandra Rojas, Gerente de TransMilenio. El sistema cuenta con ocho biblioestaciones, ubicadas en diferentes sectores de la ciudad. Cada biblioestación cuenta con cerca de mil libros de diversos géneros literarios e informativos, para todas las edades. Esta red cuenta hoy con más de 52.190 afiliados, con carnetización que los identifica como usuarios.

La base de datos de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte señala que hay más de 28.400 mujeres inscritas y más de 24.000 hombres. También se puede identificar a los usuarios según su estrato socio económico; los usuarios con mayor participación en el programa están entre los 25 y 39 años, seguido de quienes tienen entre 18 y 24 años.

Un grupo de promotores es el encargado de afiliar a los usuarios, recomendar lecturas, prestar libros y desarrollar actividades alrededor de la lectura. Las biblioestaciones prestan un servicio de lunes a viernes entre 3 p.m. y 8 p.m., y los sábados de 10 a.m. a 2 p.m., con el objetivo de aumentar el índice de lectura de los bogotanos de 2.7 a 3.2 libros por año, así como reducir el analfabetismo del 2 % al 1.6 %.

“El principal objetivo del Plan es acercar a más ciudadanos a los libros y a la lectura, en todos los formatos. Queremos que la gente descubra el placer de leer e incrementar el número de libros, fortaleciendo la oferta en espacios no convencionales, como las bibloestaciones en TransMilenio”, dice María Claudia López, secretaria de Cultura, Recreación y Deporte. 

  • Pueden participar todas las personas mayores de edad, presentando un documento de identidad; los menores pueden acceder, a través de un adulto responsable.
  • Para el préstamo de libros, sólo debe presentar el carné de afiliación y el documento de identificación en la biblioestación.
  • Se pueden seleccionar hasta 3 libros.
  • Sólo el titular del carné puede llevar libros en préstamo.
  • Para la devolución de los libros, debe revisar la fecha de vencimiento, al final del libro.
  • Regrear los libros a cualquier biblioestación; preferiblemente, a aquella donde se lo tomó prestado.

Madrid y su bibliómetro

Desde hace algunos años, esta ciudad española una red de bibliotecas, alternativa a la de la Comunidad de Madrid y la de los ayuntamientos. Se trata de los bibliómetros, pequeños puestos en las mayores estaciones del metro, que permiten tomar prestados hasta dos libros durante 15 días, renovables a otros 15.

Su funcionamiento es muy sencillo. El requisito imprescindible es ser socios, lo que se puede hacer al momento, de forma gratuita, mostrando el documento nacional de identidad, DNI, para conseguir el carnet de usuario. Para tomar un libro prestado, sólo debes buscarlo en el catálogo que se muestra en la pantalla táctil y pedir el número de referencia al encargado.

La devolución de libros es aún más sencilla. Puede hacerse en cualquier Bibliómetro, aunque no sea el mismo en el que se lo tomó prestado, depositándolo en el buzón, incluso, fuera de su horario de funcionamiento. El ordenador escaneará el código de barras del libro devuelto, para tener constancia.

El Bibliometro es una propuesta muy útil: hace que los trayectos en transporte público sean más llevaderos, acercando las bibliotecas a un público que puede no tener tiempo para ir a ellas. Incluso algunos trámites, como la renovación, pueden hacerse por teléfono o consultar el catálogo de libros en la web. El carnet de usuario de Bibliómetro sirve también para las bibliotecas públicas, tanto del Ayuntamiento como de la Comunidad. Triple beneficio.

Ideas de mejora

Una idea es la extensión a otros medios de transporte. ¿Por qué no incluirlos en estaciones de cercanías o intercambiadores de autobús? El trayecto suele ser mucho más largo que en metro, y sus usuarios lo agradecerían. Sería mediante acuerdo entre Renfe y Metro, para incluirlas en sus instalaciones. Y espacio no falta, con los nuevos intercambiadores llenos de locales sin uso.

Por otro lado, podrían promocionarse más estos servicios. Por ejemplo, la otra iniciativa del transporte público para fomentar la lectura, las pegatinas Libros a la calle, podrían recoger pasajes de libros disponibles en el Bibliometro, e indicar su código de referencia. De este modo, alguien que se enganchase a una historia por comenzar a leerla en un tren, podría disponer del libro en pocos minutos.

También sería buena idea ampliar su horario de funcionamiento a las mañanas, al menos en hora punta. De este modo, darían servicio en los momentos en los que más gente utiliza el transporte público.

Los bibliomóviles chilenos

Son medios de transporte acondicionados para ofrecer los servicios de una biblioteca pública en zonas apartadas. No sólo transportan el libro y la lectura, entregando el servicio de préstamos, sino también muchas otras manifestaciones artísticas, que proveen de entretención y formación a las localidades que visitan, lo que los posiciona como un ejemplo de gestión en trabajo cultural en el territorio.

En Chile existen más de 50 servicios de biblioteca móvil activos, que operan mediante diversos transportes: camionetas, furgones, camiones, bicicletas, lanchas y hasta una avioneta, todos habilitados de acuerdo a las necesidades de las poblaciones que asisten.

Se articuló una Red de Bibliomóviles, dependientes de bibliotecas públicas, en convenio y bajo la responsabilidad de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Dibam, a lo largo de todo Chile. Su objetivo es apoyar y visibilizar los servicios activos, incorporar nuevos servicios y fomentar la interacción entre encargados de bibliomóviles y la población, junto con potenciar, validar y difundir los beneficios de los servicios móviles. Esta iniciativa arrancó en el 2011. En 2013, la Red de Bibliomóviles recibe un premio, en importante reconocimiento internacional en el mundo de las bibliotecas móviles, al esfuerzo de la organización por la coordinación de sus servicios. En 2014, la Dibam presenta el libro Lecturas en movimiento”, adaptación chilena de las pautas que la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas (IFLA) recomienda para bibliomóviles.

En 2016, la Red de Bibliomóviles pudo revisar los avances del bienio, en su 3er Encuentro Nacional, tales como la incorporación de nuevos servicios, el fortalecimiento de la asociatividad local, mediante la creación de redes regionales de bibliomóviles y el equipamiento tecnológico de los servicios, con miras a la automatización del préstamo y el acceso a internet para los usuarios, según condiciones de factibilidad territorial.

Entre los desafíos actuales de la Red de Bibliomóviles de Chile se encuentran la puesta en marcha de su nuevo sitio web, con la geolocalización de sus itinerarios, la creación y consolidación de nuevas redes regionales, el equipamiento tecnológico de todos sus servicios y la orientación en formulación e implementación de proyectos de servicios móviles. Todo esto se hace con la finalidad de apoyar la permanente y silenciosa labor bibliomovilera, en pos de un acceso equitativo a la cultura y la lectura en todo el territorio nacional.

En Ecuador tenemos las condiciones y estos son ejemplos a seguir. ¿Quién arrancará con esta iniciativa tan positiva para la comunidad?

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