Referéndum independentista catalán: dos visiones y un deseo de respeto y libertad

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Juan Carlos Faidutti

Todo comenzó en 2010, cuando el Tribunal Constitucional resolvió modificar el Estatuto de Autonomía de Cataluña, aprobado tanto por el Congreso español, como por el ciudadano, en referéndum.

El nacionalista Artur Mas, presidente regional entre 2010 y 2015, asumió la causa independentista y organizó en noviembre de 2014 una primera consulta sobre la independencia, prohibida por la justicia.

Peligro la unidad de España y es preocupante para la Unión Europea, UE, lo que está sucediendo con uno de sus miembros. Ninguno de los 26 países piensa que debe legitimarse una posible separación de Cataluña; podría producirse un efecto dominó con las reivindicaciones dormidas de autodeterminación en los otros países de la UE y de sectores más radicales del País Vasco español.

Ya bastante preocupó Gran Bretaña con el Brexit, y sus consecuencias: la derrota del partido conservador y la renuncia de la primera ministra, y los movimientos independentistas de Escocia, Gales y Eire.

¿Qué significa, en la actualidad, conformar un Estado independiente? En un mundo globalizado, en el que es casi una fe de bautismo ser aceptado como miembro de las Naciones Unidas, se necesita, primero, el visto bueno del Consejo de Seguridad. Aquí están los votos de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia y China y vemos complicado que den su aceptación. La UE ya señaló que no reconocería a Cataluña como estado y eso dejaría al nuevo país en ciernes, en el limbo.

Incluso en lo deportivo, pues el fútbol tiene una enorme importancia. El Barça es uno de los mejores equipos del mundo; para seguir compitiendo en el ámbito europeo e internacional, necesita pertenecer a una liga, y ya no podría ser parte de la española, una de las más fuertes. Los catalanes tampoco podrían acceder al Comité Olímpico Internacional, con un poder mayor que la propia ONU.

De acuerdo con el derecho internacional, los catalanes tienen derecho a la autodeterminación, que les permite tener autonomía mas no independencia, porque el estado español mantiene su integridad territorial, que fue siempre reconocido por Cataluña.

Juristas españoles hablan de que el camino es una solución negociada, en la que Cataluña siga siendo parte de España, pero con un grado más alto de autonomía. El mundo civilizado y, sobre todo, la UE, verían con sumo agrado que las partes cedieran.

Desde 1714 que se separaron del reino de Aragón, los catalanes han sido españoles y, si por razones muy justas, reclaman una mayor autonomía, Madrid debería ceder.

Es el camino más lógico que se puede encontrar.

 

La cuestión catalana, el pensamiento binario y más allá

Vicente Cervantes – Vicente Cervantes @vichecervantes

Esta cuestión catalana está haciendo aflorar demasiadas “reacciones básicas” aprendidas, ¿cómo no? Aunque pretendamos que sólo adoctrinan “ellos”.

El llamado pensamiento binario trata de reducir las realidades a tan sólo dos colores posibles: blanco o negro, negando la poliédrica realidad y su complejidad, ignorando -deliberadamente- la riqueza de opciones y alternativas, sin las cuales, mal podemos analizar adecuadamente esas realidades y, menos aún, buscar soluciones estables y aceptables, para todas las partes involucradas en cualquier conflicto.

En mi opinión, dejarnos llevar por la visceralidad, la irracionalidad, “lo que nos pide el cuerpo” (habrá que ver por qué nos pide eso el cuerpo, si no hemos sido “adoctrinados”, (¿o sí?), nos reduce el uso del cerebro, quizás, al llamado cerebro reptiliano: luchas o huyes; para mí o contra mí. Se supone que tenemos más cerebro, quizás con poco uso: el neocortex, gracias al desarrollo evolutivo. Eso que nos hace “personas humanas”, racionales, complejas y, supuestamente, evolucionadas.

¿Cómo es posible que tanta gente aplauda la represión masiva de personas que quieren manifestar pacíficamente, mediante el voto, sus anhelos? ¿No escandaliza tanta gente partidaria de meter en la cárcel a todos los catalanes? ¿Y qué pensamos de la gente que, incluso, habla de fusilamientos masivos? Luego, algunos se preguntan cómo y por qué el nazismo encuadró y organizó a millones de personas normales, y “normalizó todo tipo de represión”, incluidos los campos de concentración, donde hubo judíos, pero también gitanos, homosexuales, izquierdistas, demócratas…) ¡y hasta los hornos crematorios!

¿Cómo se llegó hasta ahí? Asusta la deriva “autoritaria”, de pensamiento y acción, de sectores amplios de nuestra “sociedad democrática”. Las cosas no son como empiezan,… sino como acaban.

Quizá nos adoctrinaron en la escuela franquista (para mayores muy mayores), o mucho profesorado con valores franquistas que siguió, y sigue, impartiendo clase después de la muerte de Franco. Quizás nos adoctrinan los medios de difusión de masas (creadores de opinión, que repetimos como loros, sin pararnos a pensar, ni a contrastar, ni a investigar). Quizá nos hemos alimentado con demasiados prejuicios, demasiado extendidos, que nos parecen “de sentido común”. España: Una (centralista), Grande (nostálgica del Imperio expoliador) y Libre (¡de derechas, vamos!) fue el lema de quienes dieron un Golpe de Estado el 18 de Julio de 1936 y lo han impuesto y grabado a fuego en las mentes de la sociedad española, durante muchos años.

Parece que la base de la política descansa sobre la predecible tendencia de nuestras sociedades a simplificar, muchísimo, los complejos fenómenos a través de “pares opuestos”: ángeles y diablos. ¿No somos personas, con nuestros errores y aciertos, con nuestras pulsiones buenas y malas?

La estrategia del gobierno neofranquista que sufrimos insiste en demonizar, más que criminalizar, todo atisbo de disidencia. Recordemos aquella campaña infame de “todo es ETA”, lo que protestaba ante el Partido Popular? Ahora se suman al coro de la demonización, el neofalangismo naranja y el sanchismo-susanismo, pilotado por el banco rojo y el IBEX 35. ¿Todo es ilegal, menos la corrupción y su impunidad -de hecho- facilitada por gobernantes, judicatura y otros poderes fácticos?

Se juega a criminalizar y represaliar a las fuerzas del cambio, crecidas con los nutrientes del 15-M. Ley Mordaza. Lo llaman democracia y no lo es. Es una dictadura y lo sabéis. Lo decía el 15-M, y llevan más razón cada día.

Parece que muchas sociedades actuales, incluidas las que habitamos la ibérica piel de toro, somos demasiado vulnerables a la hora de “leer” los procesos políticos y sociales, y cómoda e irresponsablemente, nos deslizamos por el precipicio de las divisiones “binarias” de la realidad. Así nos va. Dijo alguien que, en los momentos cruciales, se demuestra la “calidad del acero”, o sea, nuestra escala de valores, nuestra calidad humana.

A mí me preocupa quienes, en esta oleada de reactivación de franquismo sociológico, parece que regresan a los valores de la infancia, aplaudiendo a quienes dan estopa a personas pacíficas de diversas edades, alentando la ocupación militar de Cataluña, o hasta ignorando al monje dominico Fray Bartolomé de las Casas, cuando denunció las tropelías y el genocidio de las tropas imperiales sobre los pueblos originarios indoamericanos, argumentando que son leyendas inventadas por “la extrema izquierda”.

Me preocupa este aumento del odio. Odio a lo diferente, odio a lo que nos cuestiona, nos remueve o nos provoca; en el fondo, envidia malsana, como la “vieja del visillo”. Esto parece que pasa en realidad con Cataluña. ¿De dónde nace, crece y se desarrolla tanto odio hacia y contra el mestizo pueblo catalán? Y encima, con técnicas de propaganda nazis, se dice que en realidad hay hispanofobia. ¿No será franquismo-fobia? Lo que sí se constata que hay, es un odio exacerbado, desaforado, desbocado hacia lo catalán.

Me preocupa que haya tantas personas que no muestren tanto ardor guerrero ante los desahucios, ante los recortes de derechos y libertades, ante los cierres de casas de acogida a mujeres maltratadas, ante los asesinatos machistas de mujeres, ante los más de 10.000 suicidios de los últimos diez años vinculados directamente a la crisis-estafa económica que ha aumentado el número de millonarios, a la vez que el sufrimiento y la pobreza.

Me indigna la hipocresía y la demagogia de quienes sitúan al pueblo catalán, crecientemente mestizo, como víctima propiciatoria, culpable de todos los males, mientras se es muy comprensivo con quienes nos saquean, literalmente, regalando miles de millones a sus amiguetes de bancos, o con quienes tienen su patria en los paraísos fiscales. O se mira para otro lado cuando, mediante golpe de estado institucional, se cambia el art. 135 de la Constitución del 78, para regalar nuestra Soberanía Nacional a los Bancos Alemanes. ¿Es eso Alta Traición y Lesa Patria? ¿Qué opinan y hacen ante esto los “patriotas de postureo”?

Me alucina la comprensión con las “sentencias blandas” hacia quienes se vinculan al poder económico, político, monárquico…y los linchamientos a quienes defienden derechos consagrados formalmente en la Constitución: trabajo, vivienda, libertad de expresión, pensamiento, manifestación…y esas cosas. Me deja perplejo la impunidad de las amenazas de muerte en las redes sociales, hacia representantes electos de determinadas opciones, mientras se enjuicia a personas por hacer chistes en las redes.

Especial gravedad tiene esta viral impregnación de actitudes autoritarias y liberticidas en la psicología de masas. ¿A dónde vamos a parar?

Se me ocurre que si sufrimos una epidemia (¿invasión?) de “lagartos”, como en la añeja serie V, sólo nos queda organizar la Resistencia, a quienes no hemos sido abducidos o sometidos por ese cerebro reptiliano. ¿No? Lo cual, quizás también nos empuja a un lado “anti” (neofranquista), en los que será difícil aguantar el tirón contra las propuestas dialogantes, sensatas y prudentes.

“La primera víctima cuando llega la guerra, es la verdad». Esta frase, del senador estadounidense Hiram Johnson, en 1917, fue pronunciada hace cien años, durante la Primera Guerra Mundial. Y parece que los poderes fácticos que realmente nos gobiernan, incrementan día a día, la deriva autoritaria y represiva del agotado Régimen del 78, aunque sus “verdades” nos intentan convencer de otras cosas, repitiéndolas al unísono, mediante los “independientes” medios de creación de opinión (persuasión de masas).

Y aprovechan la oportunidad de la crisis catalana; pero, su agenda oculta es mucho más profunda, cruel y liberticida. ¿Ha vuelto Franco, como mutante, en los cerebros reptilianos? Parémonos a pensar.

Mientras tanto, comencemos por dar un salto cualitativo en nuestros medios de comunicación, de forma cooperativa y unitaria, superando el “síndrome onanista de autoconsumo”, y faenando para hacerlos llegar y hacer reflexionar desde otras ópticas, a sectores amplios de la población. Impulsando el pensamiento crítico, la acción y la reflexión autónomas y conscientes.

Pero, no nos quedemos ahí. Hay que impulsar, mediante ayuda mutua y con mucha creatividad y audacia, formas de acción en los ámbitos sociopolítico, socioeconómico, sociocultural, político-instucional, anti represivo…de forma proactiva, eficaz, eficiente y fecunda.

¿Resistencia o Barbarie? Estaremos pendientes de las reacciones.

NOTA DE LA DIRECCIÓN
  • Al cierre de esta edición, Rajoy ya había desconocido la declaración de Independencia del Parlamento regional catalán; lo disolvió; destituyó a Carles Puigdemont, presidente del gobierno regional y convocó a elecciones para diciembre.
  • Mientras, Puigdemont pidió a la población hacer oposición democrática y cívica al Ejecutivo español, alentándolos a defender las conquistas conseguidas, cumplir los mandatos y conseguir la máxima estabilidad y tranquilidad, en las actuales circunstancias.
  • El rey Felipe VI de España dijo que el Estado español debe garantizar el orden constitucional y el estado de derecho en Cataluña.

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