Smartflower POP: una puerta al autoconsumo

0
72
Edición ENCONTEXTO – Fuente: elconfidencial – idealista

 Una solución fotovoltaica inteligente, con forma de girasol, promete mejorar hasta en un 40% el resultado de los sistemas tradicionales de paneles solares y generar toda la energía que necesita una casa, un negocio o un pequeño colegio… de manera eficiente y sin complicaciones técnicas.

La tecnología de los paneles solares fotovoltaicos ha ido evolucionando con el tiempo, mejorando su eficiencia. Pero, siempre había el problema del lugar geográfico donde se los ubicaba, y el ángulo de incidencia de los rayos del sol sobre el panel, para lograr su máxima optimización. Había que buscar la inclinación adecuada o crear las condiciones para presentar la mayor superficie posible hacia los rayos, para su mayor captación. Y surgieron los que se movían mecánicamente, siguiendo el recorrido del sol, durante las horas de luz. También se diseñaron los paneles que tenían caras fijas con diferentes inclinaciones, generalmente, con forma de medio hexágono.

Así aparece el Smartflower (flor inteligente, por su traducción del inglés), que sigue la trayectoria solar, gracias a un sistema de control, que permite que sus paneles móviles de 18 m2 se sitúen siempre en un ángulo de 90 grados con el sol, para recoger la mayor cantidad de energía posible. Y todo, de forma absolutamente autómata.

Además de contar con un color y una armonía que desde hace siglos ha llamado la atención de artistas y fotógrafos, los girasoles son las plantas que mejor aprovechan sus recursos para crecer, hasta superar -en algunos casos- los tres metros de altura. Precisamente esa sabiduría natural es la que ha aprovechado la empresa austriaca Smartflower y su fundador, Alexander Swatek, para crear un panel solar móvil que persigue al sol, para generar de manera limpia y barata, toda la energía que necesita un hogar.

Esta iniciativa fue presentada en España, (donde no hay los mismos días de sol en Málaga que en Madrid o Santander) y, por tanto, debe funcionar en base a la legislación vigente en este país en materia energética, que es bastante antigua, hasta que se cambie. Mientras tanto, estos sistemas son legales dentro del territorio español, siempre y cuando se utilicen para el autoconsumo y sin inyectar energía a la red.

La clave está en su diseño, inspirado en la naturaleza: el movimiento de los girasoles, pues prácticamente ninguna otra planta aprovecha tanto la energía solar, como el girasol.

Esta innovación no sólo permite la independencia energética de una vivienda unifamiliar, sino que también puede abastecer otras necesidades, como la carga de un vehículo eléctrico. Smartflower permite generar hasta 6.000 kWh al año, muy por encima de los 4.000 kWh de consumo medio anual de una casa.

Su sistema de montaje es mucho más sencillo que el de las complejas instalaciones tradicionales. El aparato, que mide 2,65 metros de alto, se vende en una caja y es de fácil instalación. En menos de una hora se lo puede tener enchufado a la red y colocado en una zona con acceso al sol, para que despliegue sus paneles solares automáticamente. Además de buscar la luz solar, es capaz de replegar -en una primera fase- sus paneles, con rachas fuertes de viento, superiores a 54 km/h. Si el viento supera los 63 km/h se pliega por completo para garantizar la máxima seguridad.

Debido a que la mayoría de paneles solares dejan de ser tan efectivos cuando se ensucian, Smartflower ha incorporado un sistema de limpieza automático y otro que lo mantiene a una temperatura estable, con un sistema de ventilación para evitar este problema. El sistema de sensores también permite detectar nieve, arena o polvo en los paneles y limpiarlo, de modo que nada reduzca la producción energética.

“Nuestra meta consiste en hacer posible que sean más las personas que puedan generar su propia energía limpia para el autoabastecimiento de su casa, empresa o comunidad”, explica Swatek. Aunque, al menos de momento, la utopía del autoabastecimiento no será posible en España, hasta que se desarrolle un sistema de baterías, suficientemente eficiente, como para que no sea necesario estar conectado a la red eléctrica en los momentos que no haya sol, o la energía acumulada se agote.

Smartflower se vende en España a un precio recomendado de 11.900 euros (sin IVA). Los paneles que lleva incorporados tienen una garantía de 10 años, mientras que la del inverter es de cinco años. Por su parte, la garantía del resto de conexiones es de 24 meses. Su tiempo de vida útil se calcula en 25 años.

La compañía ha dedicado cuatro años al desarrollo de este producto, que acerca la utopía de que cada hogar produzca su propia energía, sin depender del yugo de las eléctricas.  

Pero, pareciera ser que los políticos no están muy a favor de la independencia energética de los hogares, pues, desde hace un par de años circula un borrador del que sería el Real Decreto sobre Autoconsumo, que prevería sanciones de hasta 60 millones de euros, por autoabastecerse de energía de origen renovable. Aunque la norma no ha visto la luz (y es posible -ojalá- que nunca la vea), ha tenido un notable efecto disuasorio.

Una promesa de futuro

Julián Matilla, titular de Smartflower en España, cree que la legislación evolucionará, tarde o temprano, hacia sistemas más energéticamente responsables, con independencia de dónde se produzca la energía: sea en las eléctricas o en domicilios privados… mientras sea para todos. Y propone implementar el “Sistema de Balance Neto”, que consiste en que cualquiera (particulares, empresas, colegios…) podría inyectar al sistema eléctrico nacional el excedente de energía y la red eléctrica se lo paga al mismo precio que le cuesta la energía a ese particular, cuando la tiene que comprar porque no genera suficiente. Es decir, que los hogares que contasen con un sistema de generación solar, como Smartflower o similares, podrían vender la energía sobrante a la red general, al mismo precio que les costaría comprarla, cuando la necesitasen. Este mecanismo se aplica ya en edificaciones en Portugal, de manera eficiente.

Pros y contras del Smartflower.

A diferencia de los tradicionales paneles solares, las características de este girasol inteligente hacen que no sea apto para todo tipo de viviendas y edificios. Para su instalación, que -según sus fabricantes- es tan sencilla que apenas lleva una hora, se requieren 25 m2, pues -replegado- el Smartflower ocupa 2,6 m de alto y 1,4 m de ancho, mientras que, abierto, su altura es de 2,9 m y la anchura alcanza los 4,7 m. Así mismo, su peso cercano a una tonelada, hace inviable su instalación en muchos tejados y terrazas de edificios. Eso sí, una de sus grandes ventajas es la movilidad: el sistema se libera del suelo y se puede transportar a otro lugar, sin demasiadas complicaciones. 

Innovación, tecnología, estética y, sobre todo, eficiencia, son algunas características de esta propuesta, que podría dar autonomía energética a muchos, próximamente.

NOTA DE LA DIRECCIÓN
La foto que acompaña al presente artículo corresponde a un equipo de características y funcionamiento similar, instalado en la plazoleta ubicada frente a la terminal de trenes de Liège, en Bélgica.

No hay comentarios