Stanley Kubrick: el maestro de la composición simétrica del encuadre.

0
276
Federico Aroca

 Kubrick es uno de los cineastas más influyentes del siglo XX. Su cinematografía fue considerada por la gran mayoría como ‘vanguardista’, atreviéndose a innovar en efectos especiales muy avanzados para las décadas del cincuenta o sesenta. Pero… ¿qué determinó su gran influencia en el cine moderno?

Originario del Bronx, creció siendo aficionado a la fotografía. En su juventud, sus padres le regalaron una cámara réflex. Con ella practicó y experimentó distintos encuadres y composiciones. Este pasatiempo lo llevaría a trabajar en la revista “Look”, realizando reportajes fotográficos a importantes estrellas del momento.

Kubrick no sólo amaba la fotografía; tenía un pasatiempo al cual dedicaba horas: el ajedrez.  Afición que le serviría en el futuro a la hora de encarar con frialdad y perfeccionismo sus películas.

Transcurrieron los años y creció en Kubrick la idea de dedicarse al cine, por culpa de las salas Loew’s Paradise, lugar al que asistía frecuentemente a observar distintas clases de películas; sobre todo, las de sus dos grandes referentes: Max Ophüls, cineasta alemán y Sergéi Eisenstein, cineasta ruso. El primero, por su gran trabajo con la cámara y el segundo, por su técnica de edición.

En 1951, Kubrick, con tan sólo 23 años, tomó su trabajo fotográfico sobre el boxeador Walter Cartier, realizado para la revista “Look” e invirtió sus ahorros, para transformarlo en un pequeño documental llamado “Day Of The Fight”. que fue comprado por la RKO, que lo incorporó a la serie llamada “This is America”, proyectada en el Paramount Theatre de Nueva York, dándole a Stanley un porcentaje de las ganancias.

Rápidamente, el joven cineasta se ganó la confianza de la multinacional RKO, que lo contrató para la realización de otro documental. Ese par de trabajos fueron determinantes para que Kubrick decidiera dedicarse al séptimo arte.

El cine era otro mundo

De repente, cambió su réflex por las cámaras Panavisión y su juegos de lentes, lo que fue un bombazo en las retinas del novel cineasta, que había crecido viendo el mundo desde los distintos encuadres de su camarita fotográfica.

El aprendizaje con su nueva cámara le costó 13 mil dólares,  que obtuvo de préstamos familiares, para realizar su encuentro cercano con el cine.  Un nuevo abanico de posibilidades se le abría. Kubrick experimentó con su primera película “Miedo y Deseo”, aunque ésta resultó un fracaso de taquilla.

Para su siguiente proyecto, “El Beso del Asesino”, la historia  de un boxeador que se enamoraba de la novia de un mafioso, el presupuesto aumentó a 40 mil dólares. Kubrick no cobró sueldo, pero  trabajó en diversas áreas, siendo operador de cámara, montador, técnico de efectos especiales, además de director. La película llamó la atención de un productor de la NBCJames Harris, que decidió asociarse con Kubrick y darle su primer gran film, con un presupuesto de 320 mil dólares: “Atraco Perfecto” (1956).

El cineasta empezó así la revolución en su medio, pues la película supuso una innovación del tiempo cinematográfico dentro del metraje para la época. Además, empezó a sentar las bases de su pensamiento y visión frente a su obra.

Llegarían un par de obras de la mano del famosísimo actor Kirk Douglas, destacando “Espartaco” (1960), sirvió para darle un empujón a su carrera.  Esto le serviría para poder tener el control a la hora de filmar su siguiente proyecto, basado en una novela que sabía que iba a causar conmoción: “Lolita” (1962), que narra el encuentro y enamoramiento de un profesor con su seductora alumna de 17 años.

La censura de la época hizo que Kubrick se radicara en Inglaterra, hecho curioso, ya que la mayoría de los directores ingleses buscaban radicarse en los Estado Unidos, como Chaplin o Alfred Hitckcock. Es en ese país donde el cineasta tendría presente su paso por la fotografía para obsesionarse con la composición simétrica de sus encuadres.

La obra que lo llevaría a la cumbre de su carrera sería “2001: Una odisea en el espacio” (1968), metraje lleno de un despliegue de virtuosismo compositivo, jugando con encuadres de manera simétrica. Kubrick trazaba una línea vertical imaginaria a lo alto del plano y otra línea horizontal a lo ancho del plano formando una cruz, colocando el objeto o punto de interés en la intersección de estas líneas.

“2001: Una odisea en el espacio” se convirtió en la película más compleja, arriesgada y vanguardista de la época, reinventando el género de la ciencia ficción que, hasta ese entonces, sólo se basaba en alienígenas y platillos voladores.

Stanley innovó en los efectos especiales, recreando el viaje espacial, con una técnica tal, que marcó un antes y un después en la tecnología de los efectos.

Kubrick se encontraba en lo más alto, obteniendo el control total creativo de sus películas.  Su obsesión por la simetría de cada encuadre era enfermiza, plasmándola en todos sus proyectos posteriores y olvidándose de la regla compositiva de los 3 tercios, que determina una manera de composición para ordenar los objetos dentro de la imagen, dividiéndola en nueve partes iguales, trazando las líneas como el típico juego ‘3 en raya’ y colocando los objetos de interés en los distintos puntos de intersección.

Después de esta película, Kubrick se embarca en la filmación de su película más controversial para ese entonces. En 1971 se estrena “La Naranja Mecánica”, que narra la historia de un grupo vándalo que se alimentaba de sus fechorías, llenas de violencia y violaciones.  Tuvo muchos problemas para estrenarla pero, una vez más, su obsesión con la cámara se ve plasmada en la mayoría de las escenas, sobre todo, el trabajo intenso de los colores y la luz, destacando el contraste del rojo con el blanco y azul para denotar la frialdad.

Su filmografía fue corta pero vanguardista, sirviendo como ejemplo a futuras generaciones que se sienten atraídas por imágenes simétricamente compuestas. Después de “La Naranja Mecánica”, hizo otras obras maestras como “Barry Lyndon”, “El resplandor”, “Full metal jacket” y “Ojos bien cerrados” , todas, con la firma Kubricksiana.

Stanley falleció en 1999, de un ataque al corazón. Su legado es muy complicado de definir en su real dimensión.

Amante de la ciencia ficción, la historia, la música clásica y la fotografía, Kubrick aportó al séptimo arte su enorme grano de arena creando imágenes sobresalientes y atemporales, que se han convertido en parte de la cultura popular.

No hay comentarios

Dejar respuesta